El adiós amargo de un mito

Dasilva pide perdón por "un error garrafal" en su última acción como profesional

26.05.2013 | 00:00
Germán Hermida, desolado, se apoya en una portería al final del partido. // Diario del Alto Aragón
Germán Hermida, desolado, se apoya en una portería al final del partido. // Diario del Alto Aragón

Pocas veces ha sido tan injusto el balonmano como en el pase errado de Dasilva. La última acción como profesional de uno de los mejores jugadores gallegos de la historia. "Pido disculpas a los aficionados del Octavio", declara. "Tenía ganas de retirarme dejando al equipo en Asobal".

Rafa Dasilva, uno de los mejores jugadores en la historia del balonmano gallego, noveno máximo artillero en los registros de la Liga Asobal, pone fin a su carrera con una amargura que no podía imaginar. Suyo fue el pase interceptado que Sabich convirtió en el descenso académico. Un error que no oculta.

"Pido disculpas a los aficionados del Octavio. Ha sido un error catastrófico. Por mi culpa hemos descendido. En mi carrera nunca había pasado esto. Hay que comérselo, digerirlo. Lo único que puedo hacer es pedir perdón a los aficionados y a la directiva", insiste el lateral derecho en declaraciones a Galicia en Goles.

El vigués explica las entretelas de la acción. Puede discutirse la postura de Quique Domínguez. A diez segundos del final, la inclusión del portero-jugador contra una defensa de seis supone seguramente un riesgo que tal vez no se compense. Pero no es una acción fruto de la improvisación. "Ensayamos la jugada durante toda la semana", revela Dasilva, que además recuerda que el empate no garantizaba la permanencia: "Quedaban bastantes minutos en Aranda".

Cacheda advirtió a Dasilva que Sabich, el marcador de Cerillo, seguramente saldría de su posición a cortar la circulación del balón. "Sin ver pasé a Cerillo pensando que había salido pero no había sido así y la cogió. Es un fallo imperdonable".

Dasilva había insinuado hace semanas que probablemente se retiraría al final de esta campaña. Lo confirma: "No hay marcha atrás. La decisión está tomada hace tiempo. No lo quería decir hasta que estuviésemos salvados. Me duele muchísimo acabar así mi carrera deportiva".

Veinte años como profesional no pueden resumirse en este instante. Pero Dasilva quería un final acorde a su brillante trayectoria. "Es por ser mi último partido que me duele más aún. Tenía ganas de retirarme dejando al equipo en Asobal. No sé qué me ha pasado. El fallo es mío, garrafal. Estoy cansado en mi carrera de jugar balones al final del partido", comenta. "En el Octavio me han dado dos años maravillosos. He jugado a un buen nivel. Estoy muy agradecido a ellos. No puedo hacer más que pedir disculpas. El balonmano me ha proporcionado muchas cosas a mí y a mi familia. Cambia mi vida. Necesitaba este cambio ya. Espero una nueva etapa", afirma. Seguirá vinculado a su deporte pero en segunda fila, como ahora que entrena en la cantera del Poio.


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