balonmano - Liga Asobal

El Octavio es el dueño de su destino

El cuadro vigués se jugará la permanencia en Huesca tras su solvente victoria - La derrota inesperada del CAI Aragón en Guadalajara impide a los académicos salir del descenso

20.05.2013 | 16:52
Vidal comete falta sobre Frade en seis metros. // Marta G. Brea
Vidal comete falta sobre Frade en seis metros. // Marta G. Brea

academia octavio 28
García Lloria, Juárez (3), Rafa Dasilva (7), Víctor Frade (3), Vargas, Jabato (2) y Cerillo (2p) -siete titular-, Chantada (ps), Kallman, Cacheda (3), Fran González (5), Alemany (2) y Germán (1).
ciudad encantada 22
Moyano, Federico Gastón, Ángel Pérez (2), Corzo (1), Pablo Simonet (5), Mendoza (5) y Moya -siete titular-, Álvaro de la Hita (ps), Vidal (1), Juanjo (4), Pérez Ortiz (2), Jiménez (2) y Sifré.
marcador cinco minutos: 1-1, 2-2, 6-2, 9-5, 11-7, 14-7, descanso, 17-11, 19-12, 22-15, 23-17, 26-19 y 28-22. Árbitros: Hermoso del Amo y Monjo Ortega (colegio Madrid). Excluyeron a Vargas, Germán (2) y Rafa Dasilva por parte del Academia Octavio, y a Mendoza, Vidal (2), Pablo Simonet por parte del GlobalCaja Ciudad Encantada. Incidencias: Buena entrada en As Travesas.

Completada la tarea propia, los jugadores del Academia Octavio se congregaron alrededor de los teléfonos móviles. La página de Asobal actualiza mal. Esa otra de resultados no parece fiable. Se le reclama a la tecnología que desmienta lo que afirma. Pero no hay recurso posible y ni siquiera emoción. El Guadalajara ha batido con claridad al potente Aragón (32-27). El Octavio comenzará la última jornada en puestos de descenso.

La mañana, entre la desgracia y el júbilo, se mostró equidistante. Los vigueses cumplieron en aquello que tenían de su mano. Y es el premio que la clasificación les concede. La victoria en Huesca asegura la salvación. El Octavio es el dueño de su destino.

El grupo tiene razones sobradas para sentirse orgulloso. Ha resucitado en circunstancias deportivas y económicas complejas, vaciándose cuando el balonmano nacional ya los daba por muertos. Quique Domínguez ha construido una escuadra que exprime sus recursos y tiene alma. Suficiente para superar al Ciudad Encantada.

El cuadro conquense no se jugaba nada. Y el Octavio se le atraganta. Así que la tensión competitiva fue escasa e intermitente. A Zupo Equiosain, histrión por excelencia, no se le registra ni un solo grito. Apenas algún aleteo de los brazos. Extraño para sus jugadores, acostumbrado a los latigazos de su técnico.

Pero es mérito del Octavio que los visitantes cayesen en la desidia. Los académicos midieron bien la intensidad que se necesitaba en el arranque. Vargas, Jabato y Frade blindaron el 6.0, obligando al Ciudad Encantada a moverse en el filo del pasivo. Lloria se agigantó bajo palos. En ataque, costaba superar a Moyano. El Central estaba frío. Hasta que Cacheda finalizó un contragolpe de rosca y quebró el entumecimiento general. Del 2-2 del minuto 11 se pasó al 7-2. El equipo local, al ritmo de su entonada primera línea, marcó distancias. Quique incluso se permitió situar a Juárez de lateral para ir dosificándole las energías a Dasilva.

Una decisión acertada. Zupo solo salió del pasmo para ordenar una doble mixta sobre Cacheda y Fran González que tuvo efectos inmediatos. Menos sólido en defensa, el Octavio encajó un parcial de 0-4 cuando ya todo parecía sentenciado: de 22-13 a 22-17. No llegó a aparecer el pánico. Dasilva descifró la defensa rival, agitó la zurda y culminó el trabajo. El Octavio será su propio juez en Huesca.


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