balonmano - Liga Asobal

El Octavio apuesta la vida a todo o nada

Los rojillos confían en ganar al Ciudad Encantada y que el Guadalajara falle para salir del descenso

19.05.2013 | 00:00
Soliño agarra a un jugador del Valladolid. // Santos Álvarez
Soliño agarra a un jugador del Valladolid. // Santos Álvarez

El Academia Octavio apuesta su vida a todo o nada. La permanencia se juega in situ y a distancia. Los vigueses, que reciben al Ciudad Encantada, necesitan sumar un punto más que el Guadalajara ante el CAI Aragón para llegar a la última jornada fuera de puestos de descenso, siempre que no exista un triple empate con los cangueses. Muchas combinaciones posibles, que no distraen al Octavio de su certeza: la victoria sobre el Ciudad Encantada es imprescindible.

El Frigoríficos se acostó ayer con 19 puntos. El Octavio tiene 17. El Guadalajara, 18. Los cangueses no tuvieron problemas en jugar antes. O Gatañal los impulsó y así meten presión a sus contrincantes. El Octavio prefirió desplazar su partido, del viernes habitual a hoy a las 12.30. La misma hora a la que jugará el Guadalajara. Mañana de transistores, en su traducción moderna a las redes sociales.

El Octavio pierde el average con el Frigoríficos. Lo gana con el Guadalajara. Pero el triple empate lo condena. Así que llegado el caso, los vigueses jalearán a los vecinos de ría para que se alejen del embrollo.

Prosiguen los cálculos. El calendario beneficia a los vigueses. Reciben al Ciudad Encantada y viajarán después a la cancha del Huesca. Dos equipos que no se juegan nada. El Guadalajara recibe al CAI Aragón, con alguna remota opción de jugar la Champions, y acabará en el teóricamente inasequible Palau Blaugrana. Así que la lógica indica que el Octavio se salvará si hoy se sienta a comer estando por delante del Guadalajara en la clasificación. Y con la reserva de esa última bala en Huesca siempre que siga teniendo a los alcarreños a su alcance.

Toca lo que toca. El entrenador rojillo, Quique Domínguez, exige a sus hombres que dejen la calculadora fuera del vestuario. Aunque escaso en efectivos y siempre con pequeños contratiempos, el Octavio parece en buenas condiciones para enfrentarse al Ciudad Encantada. Cacheda ha superado su lesión de rodilla, como probaron sus ocho goles en Aranda. Ese día también tuvieron el brazo fresco Fran González y Dasilva. Mucho depende de ellos. Arkaitz Vargas, baluarte defensivo, aprietas los dientes para sobreponerse a sus molestias. La idea es imprimir al partido una elevada intensidad, a fin de que la agresividad local disuada al Ciudad Encantada de querer darse un homenaje en Vigo.


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