Una versión más práctica

El Celta tira de efectividad para contrarrestar la mejor puesta en escena del Villarreal - Balaídos pasa factura a los jugadores

10.05.2013 | 07:28
Jordan conduce el balón ante la presión de un rival. // José Lores
Jordan conduce el balón ante la presión de un rival. // José Lores

La gran generación del Celta juvenil continúa empeñada en poner el broche de oro a una temporada histórica. Los de David de Dios están a noventa minutos de proclamarse campeones por primera vez de la Copa de Campeones tras dejar en la estacada al Villarreal, un digno rival que puso en serios aprietos a los vigueses, con una mejor puesta en escena contrarrestada por la efectividad que mostraron los locales, que supieron golpear a su contrincante en los momentos justos.

inicio arrollador

Tras el fantástico encuentro de cuartos ante el Real Madrid y pese a la cercanía entre los partidos, De Dios decidió repetir once, lo que le dio resultado, ya que de nuevo Santi Mina entró como un torbellino en el partido y en el primer balón que tocó, forzó un penalti tras una maravillosa maniobra que sorprendió al defensor castellonense.

sin salida

El gol de Mina pareció sentar mal al Celta, que no encontraba vías de combinación en su centro del campo, con mucha distancia entre los jugadores. Poco a poco, el Villarreal, a través de un juego combinativo, fue encerrando a los vigueses y poniendo en serios aprietos a Yago, que tuvo que realizar algunas intervenciones muy meritorias.

Vía de escape

Los célticos encontraron una vía de escape por la banza izquierda, en la que se juntaban Samuel y Santi Mina para causar dolor de cabeza a la defensa del Villarreal. Entre los dos fabricaron el segundo gol, con un preciso pase de Mina a la espalda de la zaga que recogió Samuel y envió a Yelko, que con un pase atrás dejó en posición franca a Jordan para noquear al "minisubmarino".

penalti y sufrimiento

Cuando estaba a punto de morir la primera parte, Goldar llegó tarde al corte y cometió un penalti innecesario que metía al Villarreal en el partido. El gol dio alas a los de Éder Sarabia, que pudieron empatar el partido en varias ocasiones pero, al igual, que en la primera parte, no supo convertir sus oportunidades y lo pagó caro, con el gol de Thaylor que sentenciaba el choque.

el cansancio, incógnita

El esfuerzo realizado por los protagonistas en un escenario como Balaídos dejó secuelas en los jugadores, sufriendo varios calambres por el cansancio. Habrá que ver cómo afecta a los vigueses de cara a la final de mañana, con varios jugadores tocados y Fernán como baja segura.


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