Breve memoria de una pequeña gran gesta

Gudelj rememora el inesperado triunfo del modesto Celta de Aimar frente al Superdépor de Arsenio en diciembre de 1994

12.03.2013 | 07:41
El delegado del Celta, Vlado Gudelj, ayer, junto a una de las porterías del campo de A Madroa. // J. Santomé
El delegado del Celta, Vlado Gudelj, ayer, junto a una de las porterías del campo de A Madroa. // J. Santomé

Vlado Gudelj conoce muy bien la dulce sensación de ganar en Riazor. Lo consiguió cuando nadie lo esperaba, en el lejano mes de diciembre de 1994, frente al Superdépor de Arsenio Iglesias, uno de los mejores conjuntos de la historia del club coruñés, que apenas un año antes había acariciado el título de Liga. El Celta solo aspiraba a salvarse.

Más de dieciocho años después aquella pequeña gran gesta permanece nítidamente grabada en la memoria del veterano goleador y actual delegado del Celta. Quizá porque nadie daba un duro por aquel modesto equipo dirigido por Carlos Aimar del que Gudelj era referente contra la legión de estrellas deportivistas comandadas por Bebeto y Mauro Silva.

"Han pasado mucho años pero guardo muy bonitos recuerdos de aquel partido. Siempre que ganas al eterno rival en campo contrario es algo muy especial. Vale doble y entonces mucho más porque nosotros luchábamos por no descender y ellos por la Liga. Era el Superdépor. Tenían a Bebeto, a Donato, a Mauro Silva, toda aquella gente", rememora el exartillero celeste.

Gudelj añade que aquel partido es el perfecto ejemplo de que en los partidos de máxima rivalidad "no hay favoritos sea quién sea el contrario". "Salimos de Vigo a jugar ese partido e intentar hacerlo lo mejor posible. Veníamos de una racha de partidos bastante mala, así que nos reunimos toda la plantilla unos días antes del derbi y decidimos que teníamos que ir a por todas. Por suerte nos salió bien", observa el exdelantero.

En realidad todo salió a pedir de boca para el Celta. El equipo vigués se adelantó enseguida, en el minuto 3 de partido, con un gol de Gudelj a pase de Merino. "Fue justo al empezar el partido, creo que en el minuto tres o cuatro. Me acuerdo bien de esto porque los Celtarras no habían entrado aún en el campo. De aquella, la afición visitante entraba en el campo 15 minutos después de empezar el partido, así que no había nadie de nuestra gente con quien celebrarlo", comenta.

El segundo gol lo hizo, a pase de Ratkovic, Sebastián Losada, que un año antes había recalado en Vigo procedente del Atlético de Madrid y contribuyó con nueve goles aquel curso a la salvación del Celta. "El segundo lo marcó Losada, luego Bebeto recortó distancias y Donato falló un penalti que podía haberles dado el empate. Era el último partido antes de Navidad y luego nos fuimos de vacaciones. Fueron una de las mejores vacaciones de mi vida", destaca.

El actual delegado del Celta no ve demasiadas similitudes entre aquel derbi y el que se juega el próximo viernes en Riazor. Las fuerzas están ahora mucho más igualadas y, según Gudelj, es el equipo celeste el que más se juega en el envite. "Las comparaciones son odiosas pero yo creo que esta vez nosotros nos jugamos más que el Deportivo por el hecho de que tenemos seis puntos más que ellos y la derrota nos puede hacer más daño", apunta el veterano goleador, que augura "un partido muy complicado". No obstante se muestra optimista: "Los jugadores son conscientes de que necesitamos estos tres puntos más que nunca. El equipo, de hecho, está jugando bien. Tenemos ocasiones y estamos al límite de sumar pero la suerte cae del lado contrario. Nos falta quizá algo más de oficio en las dos áreas, que en Primera División es donde te llevas el gato al agua", comenta. Y al referirse al estado de ánimo del plantel concluye: "Veo al grupo animado. Aunque las cosas no salen como esperaban no hay ningún tipo de problemas entre ellos ni con el entorno. Por lo tanto, es un equipo que solo puede ir hacia arriba".


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