Eterno ciclo de dolor y gloria para David Gómez. Se recuperó de una rotura en el pie en 2001 para participar en los Juegos de Atenas 2004. Superó múltiples lesiones para estar en Pekín. En la capital china agravó su lesión en el tendón de aquiles de la pierna izquierda, del que tuvo que ser operado dos años después. Y ahora, con el aquíleo derecho chirriándole, esprinta para sumar en Londres su tercera cita olímpica. "Hay gente que se decepciona y lo deja. No ven el final del túnel", explica. "Yo siempre he seguido adelante y no me ha ido mal del todo. Sigo al pie del cañón".

El Campeonato de España por Autonomías de pruebas combinadas se disputa en Tenerife el fin de semana del 26 y 27 de mayo. Será su primer asalto a la mínima olímpica, situada en 7.950 puntos. Superior a su mejor registro, de 7.940 y que data de 2004. Datos que desalentarían a otro. No a él. Gómez ha adelgazado. Está en 91 kilos. La ligereza lo eleva en saltos y carreras. La tendinitis y un esguince cervical le han impedido trabajar con continuidad en las últimas semanas. El decatleta aclara: "El momento de forma es bueno. Sufro problemas graves en los lanzamientos. No tengo explosividad en el brazo derecho. En las demás pruebas estoy bien. Las marcas demuestran el buen estado".

Competirá contra el sufrimiento en Tenerife, la isla donde logró el billete a Pekín corriendo ya lesionado el último 1.500. "El buen tiempo está asegurado", se ufana. No importa el previsible calor. "Hasta los 40 grados no me afecta". Tiene un objetivo mínimo: los 7.800 puntos que le permitirían participar en el decatlón del Europeo. De lo contrario, debería buscar otras pruebas por el continente. Apurará sus opciones.

David Gómez, como tantos otros, se juega su modo de vida. La Federación Española ha reducido en un 15 por ciento sus ayudas durante los dos últimos ejercicios. Ha retirado el seguro gratuito. Todas las administraciones recortan sus subvenciones. "Evidentemente el país no está para muchos trotes. Pero que nadie se sorprenda después si en Londres no llegan las medallas. No somos futbolistas. Cobramos para poder entrenar ocho horas al día. De lo contrario, te buscas otro trabajo".

Algunos especialistas no lo incluyen entre los candidatos olímpicos. "Parece que me quieren retirar", afirmaba el rosaleiro hace un año. Tal desconfianza no merma su confianza: "Me da igual. La gente que está a mi lado y yo sabemos qué debemos hacer".