A.A. - VIGO
El Celta ha mudado tanto de plantilla durante estos años que ha sembrado la Segunda de ex jugadores suyos. Por Balaídos pasarán celestes de corazón o que lo fueron por contrato, satisfechos con su pasado o de venganza aplazada. El Córdoba se trae a unos cuantos, de historia diversa: Richi, Agus y Oriol.
A Richi, ahora, lo escriben con "y" en las crónicas verdiblancas. Pero sigue siendo Ricardo Álvarez Puig, nacido al oleaje de Coruxo y criado en A Madroa. El central disfruta de sus mejores momentos. Fue titular ante el Rayo y espera serlo ante el Celta.
El fútbol le debe una revancha en la esquina de Preferencia y Fondo. Allí se truncó su destino, en un segundo cruel. Stoichkov lo había alineado en el primer encuentro de la temporada 2007/2008, pero de lateral y ante el Córdoba por capricho del destino. Incómodo, falló en la marca en el último minuto, con 1-0 en el marcador. El centro que no pudo neutralizar lo convirtió Arthuro en empate. Stoichkov lo sentenció. Defensa y ariete acabarían intercambiando domicilios. Richi ha superado la grave lesión que vino después y se reinventa. A sus 26 años, acaricia la posibilidad de estabilizar su carrera. "Es un gran compañero y un gran jugador", indica Jonathan Vila, que es de su generación. "Ojalá le vaya muy bien. Igual me puede dar algún consejo", dice de su nueva ubicación como central.
Agus lleva algunos pasos de ventaja sobre Richi. Fue su pareja de baile en la derrota ante el Rayo. El albaceteño agradó en su etapa olívica Fue de lo poco rescatable en la reentrada a Segunda. El club meditó prolongar su cesión. Pero el Real Madrid lo retuvo para reflotar al Castilla y lo ha terminado soltando al Córdoba, donde cumple su segunda campaña.
Es Oriol el recién llegado. Otra estación en el deambular de un delantero que debutó en Champions con el Barça a los 17 años. Eusebio lo rentabilizó en la recta final de la pasada Liga. Convencía en general como relleno. Pero su futuro estaba ligado al de Eusebio. El pucelano se fue. Torrecilla y Herrera dictaron no renovarlo. Está dispuesto a demostrar el sábado que se equivocaron. "Habrá que vigilarlo con gran concentración", conviene Vila.