EFE - ESTAMBUL
Felipe Reyes, pívot de la selección española, presenció ayer el entrenamiento de sus compañeros de equipo, después de que acabara de llegar de Madrid tras pasar consulta con su “médico de confianza” para tratarse un problema en el cuello, porque, dijo, no conoce “los hospitales turcos”.
“Estoy bien y más después de haber descansado en casa. He cargado las pilas. El cuello está muy bien y no tengo nada grave, simplemente una sobrecarga por los partidos jugados. No hay ni hernia, ni problemas en los discos intervertebrales. Me han puesto un tratamiento y espero estar al cien por cien el mañana para ayudar al equipo”, explicó Reyes.
En apenas veinticuatro horas, el jugador fue y vino a Madrid en un viaje relámpago, algo que ha sonado un poco raro.
“Merecía la pena porque he ido a mi médico de confianza. No conozco los hospitales turcos y la última vez que me pasó algo parecido me fue muy bien el tratamiento. Cuando me pasan estas cosas puedo estar una semana o semana y media fuera de combate”, indicó.
“Mañana probaré en el entrenamiento y si no pasa nada estaré con mis compañeros. La mejoría de un día para otro ha sido grande y se supone que con el tratamiento irá a mejor”, observó.
“Me ha infiltrado. Han sido un par de pinchazos. Una cosa sencilla pero que prefería que hiciera el médico de mi confianza”, concluyó Felipe Reyes.
Amigdalitis de Marc
Por otra parte, Marc Gasol pasó ayer una mala noche aquejado de una amigdalitis aguda, aunque, tras recibir el tratamiento habitual para este tipo de afecciones, su participación en el partido del mañana no corre peligro.
Marc no ha podido descansar bien en la noche del domingo al lunes debido a una proceso de amigdalitis aguda. El médico de la selección, el doctor Víctor Laínez, le ha administrado a primera hora de la mañana la medicación habitual para este tipo de afecciones y el jugador ha experimentado una importante mejoría, según ha informado la federación de baloncesto.
No obstante, el pívot catalán pudo volver a entrenarse junto a sus compañeros en el pabellón Abdi Ipecki de Estambul.
Marc, que se pasó buena parte de la mañana sudando en la cama, se encontró mejor por la tarde y prefirió acompañar a su compañeros en el entrenamiento a quedarse en el hotel ‘comiéndose la cabeza’.