J.CONDE - VIGO
Las ganancias obtenidas en la pasada edición de la Copa del Rey no están al día en la cabeza de los dirigentes célticos. Admiten que el torneo se cerró con superávit económico, pero necesitarían varias consultas técnicas para dar con la cantidad exacta que dejó, libre de impuestos, el torneo del KO en Praza de España. En lo que no hay duda es en la ilusión que despertó entre el celtismo, que vivió la jornada contra el Atlético de Madrid con igual entusiasmo que en aquellas inolvidables noches de competición europea. El adiós a la Copa supone, pues, más penas que pérdidas.
El Celta tenía ilusión en que el equipo continuase en esta competición por si le tocaban en suerte rivales que tuviesen mucho gancho, como Barcelona o Real Madrid. En la edición pasada sólo los colchoneros llevaron colorido a Balaídos, que reunió a unos 27.000 espectadores.
La taquilla fue importante para el Celta, según reconoce el club –sin dar cifras oficiales–, pero parte de la misma hubo que dedicarla a tapar los agujeros que dejaron las eliminatorias contra el Real Unión de Irún, el Girona, el Tenerife y el Villarreal. Estos dos últimos, a pesar de militar en Primera, levantaron poca expectación en Vigo.
Aún así, los dirigentes célticos se sintieron felices y complacidos con la bolsa obtenida, pues no contaban con ella. Esta vez, sí deseaban que se repitiera la historia, o que incluso tuviese un final más feliz. Los más optimistas llegaron a pensar que por esa vía podría llegar parte del dinero que no llegó al fracasar las operaciones de traspaso. Se cerraron dos vías de posibles ingresos para un club que necesita 1,5 millones de euros anuales para cumplir el plan de viabilidad.
El adiós a la Copa supone una desilusión más para Carlos Mouriño, que antes de regresar a México vio cómo su equipo dejaba escapar la victoria en el último minuto ante el Alcorcón.
La cantera, como ayer reconocía Miguel Torrecilla, también se verá afectada, pues se le reducirán las oportunidades de poder aparecer en el primer equipo, como la campaña pasada le ocurrió a Toni Rodríguez y a Túñez. Ambos partieron del filial para intervenir en la Copa del Rey y se quedaron de manera definitiva en la plantilla profesional. De momento, esa oportunidad sólo la tendrá Alex López.