REDACCIÓN - VIGO
El piloto de autocross Gabriel Galego Graña, de 37 años, falleció ayer durante la celebración de los entrenamientos de una prueba del Campeonato Gallego de la modalidad que se desarrollaban en el circuito Xacobeo de Lavacolla, en Santiago de Compostela.
El fallecido, natural de la comarca de Ferrolterra y enrolado en el Siroco Team de Narón, podría haber sufrido un infarto de miocardio mientras conducía su coche, un Peugeot 106 con el que iba a competir en la División I, destinada a turismos de hasta 1.600 centímetros cúbicos. El vehículo se salió de la pista en la octava vuelta al recorrido en un tramo en línea recta sin que su piloto hiciese maniobra alguna para enderezar la dirección, dio varias vueltas de campana y se estrelló con una protección del circuito. Tras efectuarse una llamada de emergencia aterrizó en el pista del circuito santiagués un helicóptero sanitario, cuyo personal no pudo hacer nada por salvar la vida del fallecido, que llevaba cinco años compitiendo en pruebas de autocross. En las próximas horas se le hará la autopsia para conocer con exactitud qué fue lo que provocó su terrible accidente. Ayer se especulaba que Gabriel Galego sufría alguna clase de dolencia cardiaca que podría haber tenido una evidente influencia en el accidente que le ha costado su vida. Este extremo debe confirmarlo la autopsia que se le practique en las próximas horas.
Diversos espectadores que observaban la prueba conmentaron ayer que en ningún momento se apreció reacción alguna por parte del piloto, que chocó contra el talud de tierra sin hacer uso de los frenos o corregir la dirección y la aceleración del vehículo lo que provocó además que el impacto fuese especialmente intenso. El accidente, que provocó la inmediata suspensión de la prueba prevista para este fin de semana en Santiago, generó una terrible conmoción. Fueron los propios aficionados los que en primer momento sacaron los arneses que sujetaban al piloto a su asiento e intentaron que respondiera a sus estímulos, pero fue imposible. Desde el primer momento se intuyó lo trágico de la situación y cuando llegaron los equipos médicos poco se pudo hacer más que confirmar el fallecimiento de Gabriel Galego a quien todo el mundo conocía en el mundo del motor como "Lari" o "Laricas", el nombre que lucía en la matrícula del Peugeot 106 con el que competía en el Campeonato Gallego.
Además se dio la casualidad de que el vehículo cayó sobre la zona que se habilita como bar dentro del circuito, que felizmente a esa hora –al tratarse de unos entrenamientos– estaba vacía. Si hubiese sucedido en mitad de una competición, los daños podrían haber generado una tragedia de mayores dimensiones.
El fallecimiento del piloto de Ferrolterra ha provocado una terrible conmoción en un mundo, el del automovilismo gallego, en el que todo el mundo se conoce y existen lazos de unión muy fuertes entre pilotos, directivos de escuderías u organizadores de pruebas.