ÓSCAR PEREIRO
Tengo claro que la etapa del Tourmalet es la que va a decidir el Tour. Será mucho más decisiva que la contrarreloj del sábado, porque el Tourmalet va a decidir muchas cosas, no sólo el amarillo, sino también el podio. Además de la batalla entre Contador y Andy Schleck, también habrá que estar muy atentos al duelo entre Samuel Sánchez y Menchov en la lucha por la tercera plaza.
Está claro que Andy Schleck está obligado a atacar, es su única esperanza. La responsabilidad es suya. Y tendrá que poner a su equipo, el Saxo Bank, a bloque ya en el Col de Marie-Blanque. Schleck sabe perfectamente que el Tour pasa por esta etapa y lo bueno es que Alberto Contador sabe perfectamente que será un día en el que debe dedicarse a vigilar.
La etapa, de 174 kilómetros, es especial, y será la última batalla en la gran montaña de este Tour de Francia. Tras el Col de Marie-Blanque se baja al valle y tras tres kilómetros completamente llanos se sube inmediatamente el Soulor, un puerto de veinticinco kilómetros. Al final, está el mítico Tourmalet, que es la cumbre más alta de este Tour y que festeja su cien "cumpleaños". Lo más duro del Tourmalet está al principio, en Luchon. Los primeros kilómetros no tienen unas rampas del cien por cien, pero son casi cincuenta kilómetros de ascenso continuo en el que si pega mucho el calor puede llegar a ser sofocante. Aunque parece que la lluvia podría hacer acto de presencia.
La etapa parte de Pau. Primero se sube la Cota de Renoir, de cuarta categoría. El siguiente examen será el Soulor (de primera), de 11,9 kilómetros de longitud al 7,8 por ciento de pendiente media. El final en el Tourmalet, de categoría especial, tendrá 18,6 kilómetros al 7,5 por ciento. El último kilómetro también será complicado, aunque a esas alturas de la etapa ya no será decisivo.
Quizá el Tourmalet no sea el más duro de los que se han subido en el Tour, pero sí es una cima mítica y especial. Además, cumple cien años e imagino que los organizadores, cuando programaron el recorrido con dos pasos por este puerto lo hicieron con la ilusión de que llegaran dos corredores en ocho segundos. Igual hay puertos más duros, pero ninguno con el nombre del Tourmalet. Para cualquier ciclista un triunfo aquí es especial.
Tanto Alberto Contador como Andy Schleck están muy fuertes, pero de momento no se ha visto un duelo serio entre ellos. Hasta ahora se ha visto mucha vigilancia y tanteo. Se tienen mucho respeto y se han visto tímidos ataques entre ambos, pero ninguno se atreve a pegar el latigazo. Creo que es de los pocos Tours en los que dos corredores llegan a estas alturas con serias opciones de luchar por el amarillo y eso es bueno para el espectáculo. Alberto Contador, con el liderato en la mano, solo tendrá que resistir. Él no es el que está obligado a sacar más tiempo, porque en la crono no debería tener problemas. Si tuviera que poner un porcentaje, yo creo que Alberto tiene un ochenta por ciento de posibilidades de ganar el Tour y Andy Schleck, un cuarenta.
Alberto es un ciclista calculador y siempre dijo que si podía elegir no cogería el amarillo antes de los Pirineos. Y por lo pronto está cumpliendo el plan. Confía mucho en sus posibilidades y sabe muy bien lo que hace.
Pero tampoco hay que olvidar que Andy está muy fuerte. Es un corredor al que le tengo mucho respeto. Después de lo que pasó con el tema de la cadena supongo que querrá desquitarse, aunque creo que se le ha dado mucha más importancia a ese asunto del que realmente tiene. Se montó una polémica que creo que no viene al caso, pero tras la ascensión al Tourmalet seguro que nadie se acordará de eso. Yo espero una etapa espectacular y cargada de emoción. Será una de esas etapas que formarán parte de la historia del Tour de Francia y nadie debería perdérsela.