REDACCIÓN - VIGO
El Celta B se puso ayer en marcha sin tener muy claro cuál será el equipo con el que arrancará la temporada. Milo Abelleira dirigió el primer entrenamiento de la temporada aunque lo hizo sin una idea clara de la configuración que tendrá la plantilla cuando el último fin de semana de agosto dispute el primer partido de la temporada.
En estos momentos hay un puñado de jugadores que se entrenan con el primer equipo y que están pendientes de la decisión que tome Paco Herrera sobre ellos. Al mismo tiempo comenzaron a entrenarse también los futbolistas que han regresado de las cesiones en diferentes equipos de Tercera División y también futbolistas que suben del juvenil y sobre los que no hay tomada una decisión. En definitiva, el filial es una extraña "ensalada" que se irá ordenando durante el mes de agosto que será cuando se vaya decidiendo el futuro de cada uno de los jugadores. El propio técnico admitió que "es una situación a la que nos tenemos que acostumbrar cada año". Por cierto que Abelleira mantuvo ayer la primera reunión cara a cara con Paco Herrera para conocer con mayor detalle a los jugadores del filial.
De todos modos, el equipo comenzó a entrenar en A Madroa en una sesión a la que acudió el presidente, Carlos Mouriño; el director deportivo, Miguel Torrecilla; y el director general, Antonio Chaves. Mouriño se dirigió a los jugadores brevemente, les pidió esfuerzo, que continúen con la senda de trabajo y resultado que han cosechado en las últimas temporada y les recordó que las puertas del primer equipo están abiertas para ellos si se hacían acreedores de un hueco.