J. BERNARDO - VIGO
Con apenas tres refuerzos, nuevo técnico y la firme determinación de devolver al equipo a la pelea por el ascenso vuelve hoy el Celta a los entrenamientos en A Madroa. Paco Herrera, el hombre elegido por Carlos Mouriño para restituir al club el rango que por solera le corresponde, dirigirá el proyecto más continuista y ambicioso de los últimos tiempos en el que la cantera volverá a tener un papel protagonista.
Después de varias temporadas en las que la plantilla se remozaba cada año casi por completo –15 fichajes en la campaña 2007-08, 13 la siguiente y 11 el pasado curso–, el club dará este año continuidad al bloque del pasado curso, que se refuerza con tres futbolistas de contrastada experiencia: Quique de Lucas, Joan Tomás y David Rodríguez. La política de fichajes ha sido esta temporada más selectiva. Se ha primado la cantidad sobre la calidad pero sobre todo se ha tratado de comprar gol, la gran asignatura pendiente del equipo el pasado año. Los menguados recursos financieros de la entidad se han destinado íntegramente a reforzar el ataque con tres futbolistas de diferente perfil, que cuentan con el aval del nuevo entrenador y deben, sobre el papel, acabar con el grave déficit goleador del equipo.
El Celta regresa al trabajo con el plantel cerrado en un 90 por ciento, a la espera de Herrera evalúe durante la pretemporada si las necesidades de la defensa pueden cubrirse con futbolistas del equipo filial. Probablemente, en el mes de agosto se realizará un último esfuerzo para incorporar a un zaguero con algo más de experiencia. Se ficharía, en este caso, un futbolista versátil , capaz de actuar tanto de defensa central como de lateral derecho.
El técnico celeste arrancará hoy con un plantel de 18 jugadores –Oubiña continúa en proceso de rehabilitación y Hugo Mallo se encuentra concentrado con la selección sub 19–, que se complementará con seis chicos del segundo equipo: los defensas Víctor Fernández, Víctor Vázquez y Carlos David, los centrocampistas Mateo, Álex López y Jota. A la espera de la evaluación del técnico, la idea del club es que los seis se entrenen regularmente con el primer equipo a lo largo de la temporada.
El nuevo Celta mantiene vivo el legado de Eusebio Sacristán en su firme apuesta por la cantera y protagonismo de la pelota. Paco Herrera sin embargo planea dejar su propia impronta en el equipo, que manejará más alternativas tácticas.
El actual entrenador modificará, en primer lugar, el sistema de juego. El 4-3-3 que Eusebio trató de implantar a macha martillo dará paso a un 4-2-3-1, el dibujo que servirá de base a Herrera. La idead el nuevo preparador celeste es jugar con dos pivotes defensivos y cuatro hombres de ataque. El reparto de las posiciones va a depender de las circunstancias, el estado de forma, incluso del rival de turno porque la versatilidad de los hombres de ataque es considerable y las combinaciones numerosas.
El próximo mes y medio lo dedicará el equipo a ganar forma física y empaparse de la idea del juego que el técnico pretende desarrollar a lo largo de la temporada.
En esta tarea será fundamental el trabajo de Ángel Rodríguez y Fran Albert, los dos colaboradores de Herrera que se incorporan al proyecto céltico. Rodríguez ejercerá como segundo de abordo mientras que Albert será el encargado de la preparación física del grupo.
Tras unos días de trabajo en las instalaciones deportivas de A Madroa, el equipo se concentrará durante diez días en la villa portuguesa de Melgaço y finalizará su preparación en Vigo.
Hasta el inicio de la Liga en el último fin de semana de agosto, el Celta disputará una decena de partidos amistoso ante adversarios de diferente entidad. Todos los partidos están ya cerrados salvo el más importante, el Trofeo Ciudad de Vigo, que finalmente no podrá ser ante el Deportivo. El club negocia la presencia en Balaídos para este evento de un equipo de Primera División.