EFE - MADRID
El tercer torneo de "Grand Slam" de 2010 vuelve a primer plano con idénticas discusiones que en los dos ya jugados, que repasan las infidelidades de Tiger, las opciones de Phil Mickelson de arrebatar a éste el liderazgo mundial, el auge del golf inglés o los más de once años de sequía prolongada para los españoles, y como novedad la nueva página para la historia que podría escribir Woods en la cuna de este deporte.
Nadie ha sido capaz de ganar por tres veces la Jarra de Clarete cuando el Abierto recaló en St.Andrews, pero Tiger, que levantó este diminuto trofeo en 2000 y 2005 (también ganó en Hoylake, en 2006), podría lograrlo si el domingo vence en esta 139 edición que hoy comienza.
Tiger, que pese a todo sigue al frente de la lista mundial, se entrena desde el domingo sobre la dura y seca hierba de St.Andrews. Aquí, entre las ondulaciones del campo y la carga emocional de sus ´greens´, el estadounidense ha hallado un refugio. En su mente habita un único pensamiento, el de plantear batalla y salir victorioso el domingo del Abierto Británico por cuarta vez, y tercera en este ´links´ emblemático.
La oportunidad también se presenta interesante para el golf español, que triunfa en Europa pero que acumula ya más de once años sin un ganador de Grand Slam, desde que José María Olazábal se enfundara su segunda Chaqueta Verde en Augusta, en 1999.
Durante estos 45 ´Grandes´ sin rascar nada de nada, en España decrecen las ilusiones puestas durante muchas temporadas en el castellonense Sergio García, máxime cuando el deporte nacional goza de una salud envidiable (Gasol, Nadal, Alonso, Contador o la selección de fútbol). Hace sólo 18 meses, García alcanzó el segundo puesto en la lista mundial, pero en la actualidad es el número 44 y ha cedido el pilotaje del golf español a Álvaro Quirós y al veterano Miguel Ángel Jiménez.