JUAN CARLOS ÁLVAREZ
Raymond Domenech es ahora mismo un muñeco roto, incapaz de poner orden en el gallinero francés. Su imagen, apoyado en el banquillo con la mirada perdida, es el mejor resumen de la descomposición de una selección que cada día protagoniza un nuevo escándalo para escarnio de su avergonzada afición, incapaz de entender cómo es posible que semejante colección de buenos futbolistas se hayan convertido en una cuadra de pandilleros juveniles que se largan de los entrenamientos, insultan al patrón y arrastran su nombre ante selecciones de segunda.
Este hijo de emigrantes catalanes que cruzaron los Pirineos huyendo del franquismo vive sus últimos días al frente de una selección que nunca le ha querido, que no se ha fiado de sus métodos y que siempre ha recelado de la forma de tomar decisiones. La imagen de Domenech cayó en picado el día que se supo su obsesión por la astrología y que hacía las alineaciones y las convocatorias en función de lo que decía la carta astral. Fue Pires el primero en denunciarlo. Después de que le dejase fuera del Mundial de Alemania, el ex jugador del Arsenal y del Villarreal aseguró que se había quedado en Francia porque era escorpio y Domenech sostenía que "generan mal ambiente" por lo que no había ningún futbolista con ese signo del zodiaco en la alineación titular. A partir de ahí la vida de este hombre al frente del equipo fue un verdadero infierno: la prensa se lo tomaba a broma, los aficionados no le podían ver y los futbolistas dejaron de respetarle. El que se quedaba fuera de un partido lo tenía fácil: le echaba la culpa al horóscopo. Así, Micoud, el excelente mediapunta del Girondins, explicó una vez que según el técnico sólo podía haber un par de leos en el equipo porque a partir de ese número el ambiente se hace irrespirable: "Yo soy leo y ya hay suficientes en el equipo", concluyó el futbolista.
Domenech y su mal carácter no han podido con esa leyenda de sonado que hace las alineaciones viendo las estrellas. Francia consintió que llegase al Mundial, pese a que su crédito estaba agotado, y el resultado ya se ha visto.
Viéndole como futbolista pocos podrían imaginar que un tipo que jugaba de defensa central y al que apodaban el "carnicero" podría verse superado de este modo por la situación. Tuvo una carrera intensa en el Olympique de Lyon(nueve temporadas), Racing de Estrasburgo, PSG y Girondins. Poco después ya estaba sentado en el banquillo del equipo de Lyon de donde dio el salto a las categorías inferiores de la selección francesa. Le dieron la absoluta en 2004 y desde entonces todo ha sido un desastre aunque el hecho de meterse en la final del Mundial de 2006 frenó un poco las críticas y le permitió llegar a este campeonato. Pero su carrera como entrenador se acabó el día que alguien le vio consultando el horóscopo. Ahora tendrá tiempo para entregarse a las otras estrellas, las que no protestan cuando no juegan.