RAÚL RODRÍGUEZ - VIGO
Los aficionados del Coruxo que no pudieron viajar a La Roda se concentraron en la cafetería del club para seguir por la radio las evoluciones del partido. Fue, posiblemente, el partido más largo de la historia.
Las cosas no comenzaban bien con el lanzamiento al palo de La Roda en el primer minuto de juego. Los paseos de un lado al otro, los resoplidos, y el constante encendido de cigarillos era una constante.
La Roda seguía presionando y los nervios en O Vao iban en aumento. Poco a poco llegaban los aficionados, y las camisetas verdes se apoderaban del ambiente. El gol de Zurbano no hizo más que elevar el grado de inquietud que vivían los vigueses que no pudieron vivir a La Roda.
Al igual que sucediera hace quince días en Oyón, el Coruxo se recompuso y pocos minutos más tarde provocó un penalti que poco menos otorgaba el ascenso.
Mientras Costas se aproximaba al balón para lanzar el penalti, la tensión impedía que nadie se moviera en la cafetería de O Vao. Una tensión que duró poco, lo justo para que Costas conseguiera el empate.
Tras el descanso los minutos no pasaban. La cosa pintaba bien pero nadie quería echar las campanas al vuelo. Cuando el árbitro pitó el final, la alegría se desbordó en el campo de O Vao. Gritos de "O Coruxo e de Segunda B", cava y mucha agua, fueron el comienzo de una larga fiesta, que continuará hoy.