El conocimiento nos roba la infancia. Aquello que ignoro me parece aún mágico, algo que se escapa a las rígidas leyes de la realidad. Si lo deseo con fuerza cualquier estropicio se arregla. Me levanto al día siguiente, convencido de que el televisor funcionará o que la lavadora habrá dejado de temblar durante el centrifugado. Sucede a veces que sí, de forma misteriosa. Son esos pequeños duendecillos, me digo.
Cada uno tiene su sistema para enfrentarse a los desafíos tecnológicos. Mi abuelo era más de dar golpes a los electrodomésticos. Un cachete seco, preciso, como de profesor de religión. Hemos evolucionado. Mi hermano practica hoy el noble arte del "reseteo". A mis tribulaciones, quizás un "error type 270" que me asalta como una predicción apocalíptica, responde apagando y volviendo a encender mi ordenador.
Lo normal, sin embargo, es que lo roto siga roto. Bajo la tapa hay una maraña de cables, electrodos, chips, condensadores, tubos, entretejido todo como el más delicado de los bordados. Y en algún punto o en varios esa armonía se ha descompuesto.
Los directivos del Celta "resetean" el equipo cada temporada. Creen que con un golpe seco sobre el entrenador bastará para ascender. Le rezan a esos simpáticos duendecillos. Todo con tal de no abrir la tapa y encontrarse debajo con que la avería es un espejo en el que se reflejan. Dicen que Florentino emplea con Mourinho su última bala. Sería así también con Mouriño si el club no fuese suyo.
Eusebio deja un legado superior al de cualquiera de sus enemigos internos. Vivirá en cada canterano que ha hecho debutar. La plantilla iba creciendo. Pero ah, se necesitaba un impulso. En los tiempos del módem había un fotógrafo que reiniciaba la transmisión de las fotografías si ésta progresaba con lentitud. Cada vez se convencía del remedio y cada vez fallaba, retrasando el trabajo. A igual material, igual rendimiento. En el fondo era un optimista. En el fondo lo son en Praza de España.
El cuerpo es otra máquina. Puedo pensar que el dolor agudo de mis entrañas se aliviará con el tiempo y aplazar la visita al médico. Será así hasta que me lleve a la tumba. En eso estamos.