RAÚL RODRÍGUEZ - VIGO
Al Kics Ciudad de Vigo se le acabaron las oportunidades. Una derrota esta tarde, a partir de las 19.15 en el Pazo do Deportes de Lugo, significará el descenso de categoría y, quien sabe, el comienzo del fin del equipo vigués. Sólo un milagro podría salvar al conjunto vigués. Un equipo muy tocado en lo deportivo, pero más tocado en lo social con una plantilla al borde del abismo y que la próxima semana puede decidir su futuro si no obtiene una respuesta convincente por parte de la junta directiva.
En los seis partidos que restan para finalizar la competición, el Kics tiene todavía algunos retos que sacar adelante a pesar de que se confirme el descenso. Por un lado los vigueses deberán tratar de conseguir, por lo menos, una victoria lejos de As Travesas. Las cinco victorias que llevan en su casillero se han conseguido en casa.
Otro de los objetivos que se deben marcar los jugadores vigueses es el de evitar ser el equipo que ha descendido con menor número de victorias en los doce años de historia de la Adecco Oro. Ese honor lo tiene Inca en la temporada 98/99, en la que consiguió, al igual que los vigueses, cinco victorias. Un año después el Rosalía consiguió siete, la temporada pasada ocho, el mismo número que Cornellá y Badajoz.
Para Rubén Domínguez, entrenador del conjunto lucense, el partido de esta tarde tiene un sabor agridulce. Por un lado está obligado a conseguir la victoria, que daría a los lucenses posibilidades de subir más puestos en la clasificación y colocarse en mejor posición de cara al play off previo a la fase final por el ascenso; pero por otro siempre pesa que un entrenador tenga en sus manos el descenso de un equipo de su ciudad.
No obstante en Lugo nadie se fía del Kics. "Sería poco inteligente salir confiados", apuntó Rubén, "especialmente ante un equipo que ya nos ha ganado una vez. Estamos preparando el partido lo mejor que podemos para estar al mejor nivel. Es un equipo al que hay que respetar por el gran esfuerzo que están haciendo sus jugadores y técnicos. Tendremos que hacer nuestro mejor baloncesto porque nadie regala ningún partido".
Domínguez cuenta con la plantilla al completo para enfrentarse al equipo vigués, algo que no sucedió en la primera vuelta: "Será un partido distinto porque en el de Vigo no estaban ni Nacho Ordín ni Alberto Corbacho y llegamos al final con Vallmajó y Xavier muy cansados. A nivel defensivo tener más jugadores nos ayudará a tener un mayor nivel de intensidad".
El entrenador del equipo celeste advirtió sobre la calidad de algunos de los efectivos del conjunto vigués: "Suka es peligroso; Frost es un jugador importante y debemos tratar de controlarlo, al igual que Willians, que nos hizo daño allí".