X. C. - OURENSE
Ourense 1
Berto, Gonzalo, Oli, Portela, Adrián Padrón, Yebra (Pablo Barreal, m.81), Sanginés (Rafa Ugarte, m.69), Antonio, Adrián Quintairos, José Arenas y Martín.
Pontevedra B 1
Sergio Ríos, Adrián Gómez, Bruno, Pazó, Portela, Totó, Pablo Berros (Veloso, m.66), Rubén, Carlos Rodríguez (Edgar, m.78), Denís, Pacheco (Freire, m.59).
Goles: 0-1, m. 71: Carlos Rodríguez bate a Berto tras cazar a Oli en un desliz. 1-1, m. 87: Quintairos cabecea en el primer poste un centro de Rafa. Árbitro: Rubén Domínguez Graña (Vigo). Asistido por David Francisco y David Sánchez. Amonestó a Yebra, Portela y a integrantes del banquillo del Ourense; Denis y Freire vieron la amarilla por los visitantes. Expulsó con doble amarilla al rojillo Gonzalo (m.60). Incidencias: partido correspondiente a la 32ª jornada (adelantada) de liga disputado en el estadio de O Couto. Alrededor de 600 espectadores. Césped en buen estado. El Ourense lució brazaletes negros por el repentino fallecimiento del padre de Josu, defensa segundo capitán rojillo.
El Ourense tiene el gol fuera de servicio en pleno abordaje a la promoción. La factura son cuatro puntos en los dos últimos partidos y una semana más con cara de quinto. Los rivales no fallan mientras los rojillos se entretienen. Ayer jugaron al ahorcado con un filial sin más recursos que la paciencia para pescar un desliz por ansiedad y apenas salvaron un punto al límite del ataque de nervios.
El equipo ourensano ha estado sometido esta semana a un fuerte contraste de exposición al área que ha trastornado su puntería. Apenas necesitó diez minutos para crear más peligro en la portería del Pontevedra B que en el tostón de hora y media que le costó el empate el pasado domingo en el campo del Villalbés. Las únicas similitudes entre ambas decepciones fueron el eclipse de gol y el desenlace. Un punto muerto.
Fonsi introdujo una variante ofensiva intuyendo las flaquezas en la contención del adversario. Caballería ligera. Los repescados para la titularidad estuvieron tan activos como cegados. Martín tuvo más remate que Adrián Quintairos a pesar de su inclinación al flanco izquierdo, aunque fue el central Daniel Portela el primero en avisar tras un córner en un primer tiempo con seis buenas definiciones que se encontraron con el portero del filial pontevedrés.
El larguero también sacó de un apuro a Sergio Ríos en un remate de Arenas y el asistente le cubrió en su único gazapo, cuando dejó pasar a la red una pelota colgada al área en la que la defensa pontevedresa arriesgó buscando el fuera de juego. Era el tercer minuto de prolongación de la primera parte. Después del portero, el que más trabajó fue el masajista. La noche resultó accidentada, con impactos más o menos lesivos, sobre todo para el central Pazó. Las interrupciones en el ritmo perjudicaron por supuesto al Ourense.
También atacó el Pontevedra B, pero sin inspiración en la gestión final de sus aproximaciones. La situación más clara de gol la desaprovechó Denís tras cruzar en exceso un balón ganado en una indecisión en la línea de contención local.
En la defensa, conmocionada como todo el ourensanismo por el fallecimiento repentino del padre del lateral Josu, se gestaron dos graves problemas que condujeron el partido hacia el abismo. A la hora de juego Gonzalo vio la segunda cartulina por una entrada sobre Freire en tierra de nadie. Las revoluciones le costaron un jugador al Ourense. A los rojillos les pudo más el corazón que la cabeza. Fonsi esperó a los últimos 20 minutos para cambiar la suerte del remate. Buscó la pausa de Rafa a cambio de la vertiginosidad de Sanginés, que quemó las últimas fuerzas desactivando un venenoso contragolpe pontevedrés.
También con diez el Ourense tuvo más hambre de área, aunque el partido le asestaría otro bofetón. Oli incurrió en un desliz al dar salida al balón y el "9" del Pontevedra B, Carlos Rodríguez, se lanzó a por Berto tras adelantar a Portela. Pese a su inactividad en todo el partido, el delantero granate hizo diana con toda la sangre fría.
El Ourense se adentró por la vía de la heroicidad para evitar la primera derrota en casa desde agosto y la primera victoria del Pontevedra B desde enero. A tres minutos para el final, un testarazo de Quintairos a servicio de Rafa acabó con una obscena jugarreta de la puntería.