J. BERNARDO - VIGO
La suerte está echada para Borja Oubiña. El medio centro vigués se sometió ayer con en el Hospital Quirón de Barcelona a una segunda y defintiva operación de rodilla, la que determinará su futuro como futbolista profesional. La intervención fue realizada por el prestigioso cirujano traumatólogo Ramón Cugat, que implantó al futbolista un nuevo ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda.
La operación se prolongó por espacio de unas dos horas, algo más de lo previsto inicialmente, y concluyó sin complicaciones, según informó el jefe de los servicios médicos del Celta, Juan José García Cota, que colaboró en la cirugía. El futbolista comenzará en pocos días un largo proceso de rehabilitación, que se prolongará durante un periodo no inferior a los seis meses, probablemente más tiempo dados los complicados antecedentes médicos del jugador. Ésta es de hecho la cuarta operación en la rodilla izquierda que sufre el futbolista desde que se lesionó gravemente de la articulación el 22 de septiembre de 2007 en su debut en la Premier League con el Birminham.
A los pocos días de que el holandés del Liverpool Dirk Kvit le destrozase la rodilla, Oubiña fue operado en Vigo por los doctores Genaro Borrás y Mario Galán. Se perdió la temporada y el Biriminghan extinguió la cesión del jugador, que regresó a Vigo para completar con el Celta su rehabilitación. Pero la recuperación fue lenta y se complicó con una infección. En diciembre de 2008, no obstante, Oubiña reaperició y llegó a disputar 15 partido de Liga con el Celta pero ni sus sensaciones ni su rendimiento volvieron a ser los mismos. Las molestias en la articulación le llevaron a pasar consulta con el doctor Cugat, uno de los especialistas más reputados del país en este tipo de lesiones, que sometió al jugador a una artroscopia y programó un tratamiento rehabilitador de varios meses más. El pasado verano se dio por fracasado el tratamiento. Oubiña se sometió a diferentes pruebas y se decidió empezar de nuevo. Hace tres meses se sometió a una nueva atroscospia. La intervención consistió entonces en limpiar la articulación de adherencias, tratar la lesiones del cartílago y retirar el ligamento dañado. Era la preparación para la intervención definitiva de ayer, en la que al jugador se le implantó un nuevo ligamento cruzado anterior a partir de un injerto de ligamento rotuliano de la misma rodilla. Todo fue bien. Ahora sólo queda esperar.