LUIS ORTEGA? - SEVILLA
Un solitario tanto del brasileño Luis Fabiano dio la victoria al Sevilla frente al Osasuna, un triunfo que deja al conjunto hispalense provisionalmente en puestos de Liga de Campeones a la espera del resultado del Mallorca, hoy ante el Tenerife.
El partido comenzó gélido con un Sevilla muy previsible y sin ritmo para hacer daño a un Osasuna que se plantó mejor en el campo y presionaba constantemente la salida del balón de los centrocampistas sevillistas.
Poco a poco el Sevilla se iba haciendo dueño del balón, pero el Osasuna no se descomponía y lograba contener los tímidos intentos sevillistas para llegar a la portería de Ricardo, inédito en el primer cuarto de hora de partido.
Un disparo mordido de Luis Fabiano y un remate flojo de Renato fue el escaso bagaje ofensivo del Sevilla hasta entonces, mientras que el conjunto navarro trataba de jugar con peligro al contragolpe.
La primera gran ocasión del partido la tuvo Luis Fabiano, que recibió en profundidad un gran pase de Renato, pero su disparo fue bloqueado por Ricardo en una buena estirada.
Espoleados
La ocasión espoleó al Sevilla que desde entonces buscó con ahínco profundizar por la banda derecha, donde Jesús Navas intentaba centrar con precisión pero sin suerte.
La respuesta de Osasuna no se hizo esperar y un mal despeje de Andrés Palop fue aprovechado por Calleja, que controló rápido y lanzó un derechazo desde 30 metros que obligó al portero sevillista a estirarse y enviar el esférico a córner.
Con el Sevilla asentado en el campo llegó la jugada del tanto local en el minuto 34. Una buena salida del balón de Adriano permitió a Diego Capel escaparse por la banda izquierda y tras profundizar, templó el balón para el perfecto remate de cabeza de Luis Fabiano.
El gol dio tranquilidad al Sevilla, que paró el encuentro en busca del descanso.
La segunda mitad comenzó con nuevos bríos por parte del Sevilla que tenía dos puñales en las bandas, con Navas y Capel llegando constantemente hasta la línea de fondo pero sin encontrar rematador.
Pocas ocasiones durante la segunda mitad merced al control absoluto del Sevilla, que pudo cerrar el partido en los minutos finales con las llegadas de Navas y Perotti, que había sustituido al incombustible Capel, el mejor de los sevillistas.