J. BERNARDO - VIGO
El Celta retorna a la senda peligrosa una derrota que complica su existencia y confirma los males endémicos de un equipo que no acaba de tomar el pulso a una categoría en la que la igualdad manda y la eficacia decide. Los habituales problemas con el gol del conjunto de Eusebio se vieron agravados ayer ante el Levante por una desesperante falta de ideas en el último cuarto de cancha. No tuvo que hacer grandes esfuerzos el equipo granota para gobernar el partido. Le bastó rigor táctico para contener a un rival previsible y eficacia a la contra para apuntillarle.
Cinco jornadas sin marcar
La relación con el gol es cada día más tormentosa para el conjunto de Eusebio, que acumula ya cinco jornadas sin marcar. El último triunfo lo obtuvo el cuadro celeste frente al Nástic, hace más de un mes. Desde entonces ha alternado empates y derrotas sin llegar a cuajar, desde el choque del Calderón, ningún partido verdaderamente convincente. Se limita el conjunto vigués a ejercer un yermo dominio de la pelota, en ocasiones, como ayer, con una desesperante pobreza de ideas. Toca el balón, lo magrea pero carece de verticalidad y determinación como para generar verdaderos problemas al adversario.
Papadopoulos
El artillero griego se ha convertido en el mejor recurso con el que cuenta Eusebio para acabar con la persistente sequía goleadora del equipo. Lo puso de titular en perjuicio de Joselu, aunque en banda, y colocó a Iago Aspas de delantero centro. Papadopoulos firmó un choque irregular, alternó alguna acción de mérito con otras de escaso fuste y tuvo algún problema de colocación imputable a su falta de adaptación al equipo. Dejó entrever igualmente el heleno una evidente querencia a tirar hacia el centro que sugiere que tal vez sería más eficaz como nueve puro.
El fin de las rotaciones
Ante el Levante, Eusebio Sacristán puso fin al a carrusel de cambios que había acompañado al equipo en los últimos meses. Apenas tres variaciones con respecto al once que empató el pasado domingo ante el Salamanca en Balaídos. Mantuvo inalterada la defensa –de nuevo lo mejor del equipo ayer–, dio esta vez galones a Trashorras (tan desdibujado ayer como el resto) para la organización del juego y apostó por Papadopoulos, Aspas y Toni como tripleta atacante. No se dejó esta vez recursos en la grada pero los que tenía a mano a duras penas cumplieron el expediente.