JAVIER GIRALDO - BARCELONA
Un delantero impecable en sus movimientos pero falto de gol, discutido por una parte de la crítica, José Callejón, le sirvió al Espanyol para romper todos los esquemas del Deportivo en el estadio de Cornellà (2-0) y colocar al Espanyol en la zona tranquila de la clasificación.
En un par de apariciones, Callejón desmontó todo el planteamiento del conjunto gallego, que aterrizó en Cornellá mermado por las bajas y dispuesto a enfriar el partido y pescar algún contragolpe. Demasiado apegado a la pizarra, aferrado al orden, al Deportivo le faltó imaginación y ambición, y también velocidad para sorprender al Espanyol, que sobrevive en la Liga gracias a su gran rendimiento como local.
Mientras el Deportivo especulaba con el paso de los minutos, anclado en la fortaleza de Juca en la medular, el Espanyol le puso voluntad. Le falta acierto y picante al equipo de Pochettino en ataque, pero no se le discute su intención de agitar el partido.
Callejón, Luis García y Verdú intercambiaron posiciones en un intento de dinamizar el encuentro, narcotizado por el ritmo del Depor, un equipo acostumbrado a dormir los partidos para intentar ganarlos sin necesidad de desplegar un juego demasiado brillante.
Equipo práctico por definición, al Depor no le importa esperar para asestar un zarpazo final. En Cornellá, su apuesta salió perdedora. No explotó las bandas ni puso en apuros a Kameni con balones al área.
Impaciente, el público del Espanyol comenzó a silbar, ávido de ocasiones. Cosas del fútbol, medio minuto después, su equipo marcó. El gol lo anotó Verdú, pero lo fabricó Callejón, encargado de actuar de extremo derecho, fajarse con Laure y regalar a su compañero el gol, premio para la ambición del Espanyol.
Falto de respuestas, al Deportivo se le acabó de complicar el partido en la reanudación. En cuatro minutos sufrió una expulsión (la de Antonio Tomás por una supuesta agresión a Chica, muy discutida por el Depor) y otro gol en contra.
Fue de nuevo Callejón el encargado de sepultar al equipo gallego. Controló en el borde del área, superó a Manuel Pablo y firmó una rosca perfecta.
Ahí se terminó el Deportivo, resignado a dejar la victoria para mejor ocasión. El Espanyol se permitió el lujo de rotar su banquillo y de seguir jugando en cancha de su rival.