J.CONDE - VIGO
Cuatro lanzamientos al palo en una final de la Copa de Europa llevaron a la FIFA a sustituir las maderas de base cuadrada de las porterías por las actuales de base cilíndrica. Ocurrió en 1961, en Berna, en un enfrentamiento entre el Barcelona y el Benfica. El conjunto lisboeta se aprovechó del infortunio culé para llevarse el título continental. Desde entonces, el mundo del fútbol recuerda ese partido como "la final de los palos". El mismo camino lleva Joselu, que en los últimos cuatro encuentros ha tenido que lamentar su mala suerte después de que el balón saliese repelido por la madera de la portería.
La última fue ante el Salamanca. Así lo recordaba ayer el delantero céltico: "El pase de Garai es muy bueno y la definición que hago de la jugada, también. Cruzo bien la pelota pero veo que se va abriendo, abriendo, hasta estrellarse en el poste. Eso es mala suerte", proclama, antes de recordar que era el cuarto partido consecutivo en el que los postes le impedían celebrar un gol.
Joselu lamenta tanto infortunio después de tener un comienzo excelente de año. "Con nuevas botas", dijo, inició 2010 anotando el tanto que suponía el empate ante el Murcia, en Balaídos. Una semana después cerraba la victoria del equipo vigués en Tarragona (0-2). Era su tercer tanto en la Liga. Creía que, por fin, se había acabado la mala racha de cara a portería que le había perseguido desde que debutó con el primer equipo del Celta.
De pronto, volvió a quedarse sin el premio que define a los delanteros. Ayer recordaba esos cuatro remates que acabaron estrellándose contra la portería: dos fueron tras rematar de cabeza –ante la Real Sociedad y el Atlético de Madrid – y otros tantos con el pie –frente al Huesca y el Salamanca–. "Los delanteros vivimos de rachas y espero que la mala que llevo ahora termine cuantos antes. Llevo cuatro balones contra los palos y no es normal porque todos los remates que hice fueron limpios, pero tuve la mala suerte de encontrarme con el palo. Es simplemente una cuestión de mala suerte", manifestó Joselu, quien reconoció que no es supersticioso. Espera que todo se solucione con trabajo.
"No hay que obsesionarse. Hoy es un día para reflexionar porque mañana [por hoy] tenemos descanso y el miércoles hay que volver al trabajo con muchas ganas, porque el próximo domingo tenemos un partido importante contra el Levante", recordó el joven ariete céltico.
En su caso, los rivales agradecen que sus lanzamientos no acaben en la red. En Berna, los jugadores del Benfica reconocieron los méritos del Barcelona y al concluir el partido se disculparon porque los postes le habían concedido una victoria que consideraban inmerecida. Desde ese 31 de mayo de 1961, los postes de las porterías de fútbol son cilíndricos. Aún así, los remates de Joselu salen repelidos hacia fuera, como en aquella ocasión los del Barça.