MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
El trastorno bipolar que sufre el Pontevedra se manifestó ante el Compostela con el peor de sus aspectos. Un juego gris con un posesión del balón derrochada sin aprovechamiento alguno facilitaron la tarde al rival, el colista. Éste fue capaz de sacar los colores a los jugadores de Pablo Alfaro y se marchó con los tres puntos. Todo a pesar de que sus argumentos fueron escasos, todo lo contrario que su astucia. Así, una semana después de que los granates ganasen en Ferrol por 0-2, encajan una derrota que les recuerda el porqué de su clasificación en la tabla, una irregularidad constante. Charles, de penalti y en el tiempo de descuento, fue el encargado de anotar el único tanto de los suyos.
La jornada prometía para el Pontevedra. Visitaba Pasarón el equipo que, con diferencia, acumula los peores registros de toda la competición. En una de las pocas aproximaciones del Compostela, un mal entendimiento entre Malón y Quintana propició el gol del Compostela. El santiagués Iván pudo entrar en el área, con el portero granate ya sobrepasado, y no tuvo oposición alguna para disparar con la portería al descubierto. Corría el minuto 36 y subía al marcado un gol tras el que los visitantes, además, mejoraron su juego.
Antes de que llegase el descanso el Pontevedra estuvo a punto de empatar gracias a un saque de falta de Santi Amaro que Vázquez cabeceó con una trayectoria que se ajustaba al primer palo. Poco después el árbitro señalaba el descanso.
Estaba claro que el juego del Pontevedra no era el mejor, pero Alfaro decidió iniciar la segunda parte con los mismos componentes que al inicio. El Pontevedra buscaba capacidad de reacción y al Compostela no le bastaba la mínima diferencia. Empezaban los minutos con más ritmo del encuentro después de una primera parte lenta y apagada. En el Compostela Tiko Messina, que ya había dado más de un problema con su velocidad a Baquero, encargado de defenderle, logró entrar por la banda derecha y disparar un potente remate hacia Quintana. El guardameta la paró, pero en el rechace el delantero le dejó clavado y marcó el segundo.
La exigida victoria se le ponía muy cuesta arriba al Pontevedra, que tenía que marcar tres goles cuando era poco lo que le estaba saliendo. Si bien el conjunto se esforzó en recortar las distancias, al final tuvo que ser mediante el lanzamiento de la pena máxima y en el tiempo añadido. Charles firmaba el 1-2, pero justo después la cita terminaba sin que los pontevedreses pudiesen intentar el consuelo del empate.