RAÚL RODRÍGUEZ - VIGO
Coruxo y Pontevedra B se encontraron ayer en el campo de O Vao con dos objetivos totalmente diferentes. Mientras que los vigueses querían sumar la segunda victoria como local en la segunda vuelta, el Pontevedra B quería romper una racha de cuatro semanas consecutivas sin conseguir un punto.
Por ello los planteamientos eran claros. El Coruxo se volcó desde el pitido inicial sobre la portería de Javi Díaz, mientras que los rojillos se limitaban salir a la contra sólamente cuando había posibilidades de coger desprevenida a la defensa viguesa.
Las primeras ocasiones del Coruxo no tardaron en llegar. A los seis minutos Mouriño lanzó ajustado al palo. Un robo en el centro del campo le permitió a los vigueses robar un nuevo balón que esta vez no acertó a marcar Marcos Alonso.
A pesar de no marcar había cierta tranquilidad en las filas viguesas por el juego desarrollado. La jugada desgraciada del encuentro llegó a la media hora de juego, cuando Pazó se lesionó en un pómulo en un salto, siendo trasladado a un centro hospitalario para que le dieran algún punto de sutura.
En la segunda parte la situación no cambió demasido. El Coruxo continuaba teniendo la posesión del balón pero cuando llegaban al área rival se estrellaban ante una defensa que estaba bien colocada y que no dejaba que los vigueses llegaran con el balón controlado.
La preocupación fue apareciendo a medida que se acercaba el final del partido y no llegaba el tanto que le diera la victoria a los vigueses. El Pontevedra B, por su parte, salía a la contra buscando dar la sorpresa, pero la defensa del Coruxo se mostró segura y no dio opciones, finalizando el partido como empezó.