REDACCIÓN - VIGO
El Club Vigo Voleibol es el nuevo campeón de la Copa Príncipe, ya que en la final de la tercera edición de este torneo se impuso con absoluta solvencia al hasta entonces campeón, el CV Almoradí.
El equipo alicantino siempre fue a remolque en el marcador y no logró sacar rendimiento a una de sus mejores armas, la defensa. La solidez del conjunto de Flavio Calafell, con un ataque demoledor y una defensa efectiva, fueron argumentos suficientes para elevar la copa, que el capitán Eduardo Sánchez recogió de manos del presidente de la RFEVB, Agustín Martín.
Además, Eduardo Sánchez, el colocador del Club Vigo Voleibol, que fue elegido Balón de Oro de la Copa, es decir, MVP del torneo.
El defensor del título inició su segunda final consecutiva un tanto frío. Varios errores facilitaron una cómoda ventaja inicial del Vigo (3-8), que a la postre sería definitiva para perder el set. Tras el tiempo técnico los bloqueos defensivos del Almoradí, con Fran Ferrández como protagonista, sirvieron a duras penas para recortar diferencias (5-8), pero la dinámica del choque iba a cambiar rápidamente. El empate a 9 lo selló García con un remate espectacular que acabó por forzar el tiempo muerto de Flavio Calafell. Por su parte, Pedro Miralles, desde la propia cancha por su condición de jugador-entrenador, tuvo que solicitar uno de sus tiempos para cortar la racha de juego viguesa. Los fallos en el saque (tres consecutivos) acabaron con las opciones de remontada y el Vigo se adelantó 0-1 (20-25).
En la segunda manga el Club Vigo Voleibol llevó la iniciativa gracias a los bloqueos de Benassi y nuevos errores de saque de los alicantinos (1-4). Su defensa no lograba neutralizar las diferentes variantes tácticas del ataque vigués. Los alicantinos quemaron otro tiempo con el 14-18 con la esperanza de romper el ritmo rival. Pero fue en vano. Un saque fallado por Crespo dio el 0-2 al Vigo.
En el tercer set el conjunto alicantino sí consiguió llevar la iniciativa, gracias en parte a la intensidad de bloqueos como el realizado por Crespo y Mateo, que consiguieron neutralizar los ataques gallegos. La igualdad en el cuarto set fue patente hasta el 6-10, cuando varios remates en diagonal de los vigueses otorgaron las primeras rentas ante un Almoradí que seguía insistiendo a pesar de la aparente superioridad de su adversario. Benassi actuó como revulsivo para consolidar la ventaja con dos bloqueos consecutivos (10-16). La la final quedó vista para sentencia y los intentos del conjunto alicantino por remontar fueron en vano (1-3).