J.B. - VIGO
La última adquisición del Celta en el mercado invernal, el delantero griego Dimitrios Papadopoulos, se estrenó ayer como goleador con la zamarra celeste en un amistoso frente al Ourense, de Tercera División, en el que también debutó el argentino Gastón Cellerino, fichado unos días antes, que jugó 45 minutos con un evidente déficit físico.
El Celta, dirigido por Milo Abelleira e integrado en su mayor parte por futbolistas del conjunto juvenil, cayó por 1-3 frente a los ourensanos, que afrontaron el choque como si les fuese la vida en el empeño.
Los celestes se tomaron las cosas con más calma. Al fin y al cabo el objetivo era que Papadopoulos y Cellerino dispusiesen de algunos minutos con un doble objetivo: adquirir tono competitivo y que el técnico, Eusebio Sacristán, que siguió el partido desde la grada, comprobase el estado de forma de ambos jugadores.
La conclusión es clara: Papadopoulos está listo para competir y Cellerino, con evidente sobrepeso, deberá trabajar duro en las próximas semanas para estar a disposición de Eusebio.
El debut del artillero griego, que disputó los noventa minutos, resultó bastante prometedor: anotó un gol de un certero cabezazo a la salida de un córner, dejó algún detalle de clase y mostró una interesante versatilidad. Jugó en la primera parte en la banda izquierda, donde se mostró participativo, y mejoró luego sus prestaciones en la posición de nueve.
Mucho menos prometedor resultó el debut de Cellerino, al que le sobran kilos y que acusó la inactividad de los últimos meses. Pero al margen de su deficitario tono físico, mostró dos de las cualidades que adornan a los jugadores argentinos: combatividad y sentido de la verticalidad. Dio un par de buenos pases y se le anuló un gol. En el choque otros dos jugadores del primer equipo: el defensa central Sergio Ortega, que ha mejorado mucho físicamente y pronto podría ser convocado por el técnico, y el medio centro Cristian Bustos, a quien Eusebio dio minutos después de su sanción ante el Numancia. Ambos disputaron 45 minutos.