ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
El Celta cierra el sueño de la Copa edificando la sonrisa de lo conquistado sobre el desconsuelo de la eliminación. El balance del torneo es suculento. Ha elevado la cotización de muchos jugadores, ha mantenido activa a toda la plantilla, ha recompuesto puentes con la afición y ha contribuido a blindar la posición de Eusebio Sacristán. La directiva, en su planificación de futuro, no se imagina a otro entrenador. Quieren que renueve y por varios años. Es el pucelano el que prefiere aplazar la negociación hasta que el equipo alcance una posición más confortable en la clasificación liguera.
Carlos Mouriño analizó ayer la actualidad del club en un desayuno informal con los medios de comunicación. El presidente es consciente de que la Liga, con el descenso situado a un punto de distancia, exigirá aún mucho sufrimiento. Confía en que el talento que los jugadores han demostrado y la ayuda de los fichajes limiten esa angustia. En Praza de España sueñan con una segunda vuelta apacible.
Es la perspectiva de lo inmediato. Pero la directiva también planifica ya la próxima temporada. Establece claves y filosofía. La estabilidad es la palabra clave. Eusebio, bloque, cantera. El consejo de administración, tras años de convulsiones, sabe a ciencia cierta qué Celta quiere y cómo conseguirlo.
Eusebio es fundamental en el proyecto. La autonomía del entrenador se impone a las consignas y hay pocos que arriesguen tanto con la cantera. Eusebio tiene difícil sustituto. Su valentía, interés e implicación responden al perfil ideal.
Parece que queda lejos aquel partido de Girona en el que se jugó el puesto. En el club aseguran que el vallisoletano ha superado cualquier peligro de destitución, incluso aunque el equipo siga coqueteando con la zona peligrosa. Todos los miembros del consejo quieren renovarlo. El Celta ya se lo ha ofrecido en tres ocasiones desde el verano. La última propuesta se la hizo el presidente en una comida. El director deportivo lo aconseja igualmente. Es Eusebio el que entiende que no es el momento adecuado, aunque a la vez envía el mensaje de que quiere arraigar en Vigo. Será en apariencia una cuestión fácil de resolver tan pronto como el equipo consiga oxígeno en Liga. Mouriño prefiere un contrato plurianual, por dos temporadas al menos, pero está dispuesto a negociar año a año.
La continuidad de Eusebio serviría como ejemplo y a la vez ayudaría a lo que se pretende, que es dar continuidad al bloque. Este verano no habrá la revolución de los anteriores. Y se venderá si hay ofertas, pero sólo lo imprescindible para cumplir el plan de viabilidad.