ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
El Santa Mariña está de fiesta. En breve les lloverá dinero, más de 200.000 euros si lo que han publicado los periódicos levantinos y andaluces es correcto. El destino premia el trabajo del club de Cabral, su fe inquebrantable en el trabajo con la cantera. Pereira, que fue un niño que correteaba por sus campos, se ha revelado como la inversión más rentable, un depósito a largo plazo que ahora les rentúa.
Pereira, el "rata" que se escabullía entre las piernas de sus rivales gigantes en las canchas del Calvario, moldeó su talento en el Santa Mariña después de que el Celta deshiciese sus equipos inferiores. Era un adolescente de 15 años cuando la red omnímoda de ojeadores del Villarreal lo detectó e inició la captación. Los enviados de Fernando Roig se lo quisieron llevar a su factoría a toda costa. Negociaron con el Santa Mariña. La directiva viguesa apostó por el futuro del chico. Se la jugaron a lo que podía ser. Entre las cláusulas incluyeron que el diez por ciento de un hipotético traspaso les correspondería. Siete años después, la ruleta del fútbol dice que acertaron.
El Villarreal acaba de traspasar a Jonathan Pereira al Betis en el mercado invernal. El Celta también lo pretendió, pero la venta de Michu al Sporting frustró cualquier posibilidad de repatriación del vigués, que hubiera forzado la situación por verse de celeste. Al Santa Mariña no le hubiera convenido económicamente, aunque su presidente, Xosé "Chato" Blanco, acota: "Estabamos pendentes, pero era cousa súa. É o seu futuro".
Al final, Manuel Ruiz de Lopera ha impuesto su talonario. Los medios de comunicación no han concretado demasiado la cifra ni tiene validez legal lo que se escriba o hable. Se dijo que la operación se tasaba en tres millones de euros. En la presentación de Pereira como verdiblanco ya se rebajaba la cifra a la frontera de los dos millones. Ninguna de esas especulaciones tiene validez legal. Cuenta lo que aparezca en los documentos y de esa cantidad deberá detraer el Villarreal el diez por ciento que le corresponde al Santa Mariña.
En Cabral no han recibido todavía ninguna comunicación por parte del club levantino. Pero Chato no se teme ninguna jugarreta. "Teño que falar co avogado, pero eu creo que o Vilarreal cumplirá. Sempre o fixo".
Las relaciones con los castellonenses han sido fluidas y fructíferas desde aquel primer negocio. En la ciudad deportiva del Villarreal, un majestuoso complejo de 70.000 metros cuadrados, reside otro chico con pasado santamariñense, Pablo García Carballa. Otro grupo de chicos vigueses ha estado a prueba recientemente y hay tratos en marcha. Así que del club amarillo se espera con buena fe que cumpla.
Los 200.000 euros serán una inyección jugosa para el modesto Santa Mariña. "Temos temas dabondo onde investilos", indica Blanco, que ya calcula que la ganancia le dará como mínimo para "outro medio campo de herba sintética". A Pereira le agradece lo valioso que le ha resultado. "Chamareino cando pase o lío" aunque antes que como botín, espera que el fútbol le sonría porque "é moi bo rapaz".