XABIER COLMEIRO
La hombrada copera del Celta en el Vicente Calderón ha despertado más admiración que sorpresa en las esferas analíticas. El mensaje más repetido es que nada tiene de casualidad una exhibición en la que confluyen el desparpajo competitivo de los célticos con ciertas licencias del rival, las que casi nunca se conceden en una Segunda División gregaria. La Copa despierta la voracidad de este Celta precoz que en la liga apenas puede disimular las ojeras.
La metamorfosis celeste fluye entre el concepto antagónico del partido en el que se compite contra un Primera desprevenido o contra un Segunda sometido al peso de los puntos. El desequilibrio en las motivaciones y en el apetito ha favorecido a los célticos, que además han vuelto a ganarse muchas voluntades dentro y fuera por la plasticidad de su propuesta.
Desde el punto de vista del ex entrenador del filial del Celta Rafa Sáez, la hazaña copera no sólo no distrae a los de Eusebio de sus quehaceres ligueros sino que se ha convertido en un "elemento motivador" que ha hecho sonar el despertador del celtismo. Entiende que esa inyección de moral debería ser rentabilizada para afianzar la progresión de los vigueses en la competición liguera.
El ex portero céltico Javier Maté eleva el elogio al grado superlativo al calificar el partido del Calderón como "impresionante". Acepta que el Atlético no estuviera a la altura, pero pone el énfasis en la autoridad desplegada por los vigueses con y sin balón. Brilló la combinación, pero también se apretó al contrario sin tregua.
Una potestad compartida
Desde el punto de vista del entrenador Fernando Castro Santos, la soltura ante adversarios de superior categoría no es una potestad exclusiva del Celta "porque si el Alcorcón jugase siempre como en la Copa ascendería de calle". Castro Santos considera que las diferencias en el terreno de juego están tan medidas que cuando un equipo baja la guardia se convierte en un blanco perfecto
Para David Vidal también hay nombres propios en la explicación que ofrece a la doble dimensión de los célticos. Considera que fueron superiores hasta merecer la máxima calificación en el Manzanares "desde el portero al extremo izquierdo, pasando por Trashorras, el alma mater, un jugador que debiera estar en la alta competición".
El ex céltico Gustavo López también se confiesa encandilado por el partido que completaron los de Eusebio en los dominios del Atlético de Madrid. En la capital se confirmó una línea de excelencia iniciada ante los dos anteriores rivales de Primera División que hicieron la genuflexión ante los vigueses.
El argentino sostiene que la clasificación no hace justicia a la propuesta. "El equipo está en una zona delicada, pero viendo lo de la Copa es para tener esperanzas". Da por buena la calidad que reúne la plantilla y considera que Eusebio saca el mejor de los rendimientos cuando juega sin esa presión añadida y el compromiso de ir a por el resultado. "¿Qué le falta? Tomarse la Segunda tal como es".
La consagración puede tener como escenario el estadio de Balaídos, donde al equipo de Eusebio le ha podido con demasiada frecuencia la presión doméstica. Luis César Sampedro recuerda que el partido contra el Atlético de Madrid tiene una duración de 180 minutos y que exigirá fidelidad a la vocación constructiva y asociativa que casi encumbra al Celta en el Vicente Calderón. "Tienen que jugar igual en casa y fuera y con un estadio a reventar el Atlético no lo va a tener fácil porque tiene que ganar". Una semifinal copera bien vale otra dosis de surrealismo.