J.B. - VIGO
La última visita del Celta al Vicente Calderón, en la campaña 2006-07, estuvo preñada de dramatismo. Tras doblegar al Betis en un delirante final de partido en Balaídos, el conjunto que a la sazón dirigía Hristo Stoichkov se jugaba prácticamente su última carta ante el Atlético en la penúltima jornada de Liga.
Para salvarse debía ganar a los colchoneros y superar en la jornada final en Balaídos al Getafe. El problema es que la postrera jornada el Celta no dependía de sí mismo. Y aunque derrotó al cuadro azulón, la victoria del Betis en El Sardinero condenó finalmente a los celestes al infierno.
Para el Atlético, que entonces dirigía el mexicano Javier Aguirre, la derrota ante el Celta significó quedarse fuera de Europa, un objetivo largamente ambicionado por la afición del Manzanares, del que finalmente le separaron un par de puntos. Y eso que los rojiblancos tampoco fallaron en la última jornada en la que doblegaron a domicilio al Osasuna.
Frente al Celta perdieron, como suele ocurrir, a menudo en el Vicente Calderón, con un partido repleto de intensidad y goles. Maxi Rodríguez adelantó a los rojiblancos en el minuto 27, pero los celestes se rehicieron y voltearon el resultado con dos tantos de Baiano y otro de Yago. Luego Maxi redujo distancias a 20 minutos del final del partido. "Lo que mejor recuerdo de aquel encuentro es que ganábamos 1-3 y estábamos muy pendientes del Betis", señala Borja Oubiña, que precisa: "Cuando vimos en el videomarcador que el Betis iba perdiendo 0-5 con el Osasuna vimos como se nos abría una ventana a la salvación".
El medio centro céltico tiene un buen pálpito con respecto al partido de mañana. "Es un campo que en los últimos años se nos ha dado bastante bien. De los últimos cuatro partidos sólo hemos perdido uno y el que perdimos, el año del penúltimo descenso, les dimos mucha guerra", apunta.
Jonathan Vila guarda un recuerdo menos nítido del último partido del Celta en el Calderón, aunque igualmente bueno. "Fue el año de mi debut con el primer equipo, en Primera División y recuerdo que fue una alegría inmensa. Ahora vamos con la misma ilusión. Sabemos de la categoría del rival y vamos con respeto pero sin miedo", afirma.