J.B. - VIGO
No sólo los números avalan al veterano futbolista ourensano, un tipo de la casa curtido en la áspera categoría de plata. Su honestidad profesional y compromiso le han valido galones en la mayoría de los clubes por los que ha pasado, donde ha dejado huella. A estas cualidades añade Noguerol un inusual sentido común en un mundo en el que impera el ego y que le proporciona reconocimiento unánime de compañeros, directivos y aficionados.
Noguerol es una voz autorizada del vestuario, un tipo que nunca elude la responsabilidad que conlleva representar los colores de un club y que no ha dudado en asumir, porque es un espejo en el que mirarse, el liderazgo espiritual de la prolífica hornada de jóvenes talentos que en los últimos tiempos ha proporcionado la factoría de A Madroa. Razones de peso para la renovación de su contrato, que expira en junio próximo.
Sin embargo, el principal aval de Noguerol es su rendimiento deportivo, que este año ha alcanzado el nivel pretendido con su fichaje. Él mismo admite que el pasado curso no estuvo a la altura del desafío que suponía fichar por el Celta y confesó que los nervios de verse con el agua al cuello le llevaron a cometer errores impensables en un defensa de su experiencia. Esta campaña las cosas tampoco han sido fáciles. Fue suplente en el partido inaugural frente al Numancia en beneficio de Sergio Ortega aunque recuperó la titularidad en los cuatro siguientes: Salamanca (1-1), Levante (1-1) y Córdoba, donde cosechó su única derrota. A partir de la quinta jornada de Liga regresó al banquillo. Su suplencia, interrumpida apenas en el partido frente al Cartagena, en la octava jornada (1-1), duró hasta que Eusebio se vio al borde del despido en Girona y tuvo que echar mano de sus futbolistas más fieles. Desde entonces ha formado tándem con Catalá con interesantes réditos: victorias ante el Girona (1-2), el Elche (2-1), y el Nástic de Tarragona (0-2) y empates ante Las Palmas (1-1) y Murcia (1-1).
Faltó, por sanción, a la cita del pasado sábado ante la Real Sociedad y, curiosamente el Celta perdió su primer partido en mes y medio.
Pero la mejor versión de Francisco Noguerol se ha visto en la Copa del Rey, donde el ourensano cuenta sus apariciones en el campo por victorias. Faltó al primer asalto de los octavos de final ante el Villarreal en Balaídos, que fue el único de los partidos coperos que se saldó esta temporada con un empate. Participó en cambio en las victorias ante el Real Unión (1-2), Girona (1-3), las dos obtenidas frente al Tenerife (2-1 y 0-1) y el triunfo cosechado "in extremis" contra el Villarreal en El Madrigal.
El caso es que el Celta rara vez pierde con Noguerol sobre el césped. Después de catorce partidos es difícil atribuir esta estadística a una cuestión de pura casualidad.