ÁNGEL GRAÑA - A ESTRADA
El Club Deportivo Estradense sigue dando la de arena delante de sus seguidores. Los de Javier Oreiro cayeron ayer en A Baiuca frente a un Sporting Celanova que pronto se adelantó en el marcador y, sin grandes alardes, supo mantener la fe suficiente para llevarse los tres puntos en juego. El conjunto rojillo desciende un sólo puesto en la clasificación tras la victoria del Portonovo en A Louriña y el empate del Pontellas en Marín pero continúa ofreciendo una pobre imagen, sobre todo como locatario.
El Sporting Celanova tuvo el santo de cara en A Estrada a los cinco minutos de juego, cuando Giorgio remató libre de marca un centro medido de Pazos que puso el partido donde querían los de Ángel Mociño en su primera aproximación a los dominios de Makelele. Unai devolvió la esperanza a los locales ocho minutos después culminando una buena jugada trenzada por José Ramón y Julián. A partir de ese instante, los de Oreiro inclinaron el campo a su favor cosechando un lanzamiento de Julián a la cruceta en el 19; una doble ocasión del propio Julián y Unai un minuto después; una nueva para el "11" rojillo en el 32 que manda fuera por poco y, por último, otro disparo a la escuadra del mejor jugador del Estradense en el encuentro, Hugo, con la que se llegó al descanso.
Los segundos 45 minutos no respondieron a las expectativas. El Estradense fue perdiendo fuelle conforme a hombres como Nando, José Ramón, Rico o Marc se les iba acabando la gasolina. Paralelamente, el Celanova empezó a creer en sus posibilidades, en especial durante los últimos 20 minutos. Pablo y Ricardo se bastaron, junto a Pazos, para traer en jaque a una defensa local que dejaba muchos huecos para los delanteros blanquiazules. En el minuto 86 llegó la puntilla para los de casa. Ricardo se revolvió en el corazón del área estradense para cruzar ante la salida desesperada de Makelele y provocar la explosión de alegría del banquillo visitante. En la recta final, el conjunto local lo intentó a base de fútbol directo sin éxito mientras buena parte de la afición rojilla abandonaba cabizbaja las gradas del municipal.