REDACCIÓN - VIGO
A Michu le cuesta decidirse. Al cierre de esta edición seguía deshojando la margarita sobre si aceptar la oferta del Sporting de Gijón. No es cuestión de cifras. El acuerdo es total entre todas las partes implicadas. Los asturianos le pagarán al Celta alrededor de un millón de euros, toda vez que el posible fichaje de Kike Mateo por los vigueses se desvincula de la otra operación. También se ha cerrado el pacto con el padre y representante de Michu, José Luis Pérez, en lo tocante a duración del contrato y emolumentos. En la ecuación falta sólo un elemento, el más importante: la decisión de Michu. La posibilidad de vestir la camiseta del eterno rival de su Oviedo querido le está provocando un auténtico tormento mental, complicado con las críticas que le llueven desde ambas hinchadas y que incluso se habrían traducido en posibles amenazas telefónicas.
Michu mostraba ayer en A Madroa las huellas de unos días intensos y de incertidumbre sobre su futuro profesional, que se le presentó por sorpresa la semana pasada cuando el Sporting cerró la venta de Míchel al Birmingham City. Con 3 millones de euros en la caja, el equipo asturiano aceleró la búsqueda de un sustituto. Se fijó en el rubio y espigado centrocampista del Celta, que se había formado en la cantera del Oviedo.
En Praza de España el traspaso les parece interesante. El Celta se embolsaría alrededor de un millón de euros, según las cifras que se manejan desde Asturias. Con ese dinero, el conjunto vigués intentará incorporar a Jonathan Pereira.
Sin embargo, el corazón manda en Michu y le complica una decisión que racionalmente sería fácil (volver a Asturias, jugar en Primera, ganar más del doble de dinero...). Durante la jornada de ayer Michu pasó por diversos estados de ánimo. Durante la mayor parte del día tuvo decidido aceptar la oportunidad del Sporting. Incluso llegó a informar de su decisión a sus amigos de siempre, pidiéndoles comprensión. Sin embargo, a última hora de la tarde, cuando su padre le puso ante la cara el contrato ya redactado para convertirse en jugador del Sporting, su pasado azul se le vino encima. Michu se desmoronó y no fue capaz de rubricar el acuerdo que su padre había alcanzado tras unas intensas negociaciones con el club gijonés. Las continuas amenazas e insultos que asedian su correo electrónico y su teléfono móvil desde los sectores más radicales de las aficiones de Sporting y Oviedo no han allanado el camino.
Su padre, su hermano Hernán y su novia viajaron ayer hasta Vigo con un único objetivo en la cabeza: convencer a Michu de que acepte la gran oportunidad que ha estado esperando durante toda su carrera deportiva. La familia del futbolista se encontró al jugador muy afectado anímicamente, muy bajo de moral y hasta aseguran que Michu ha perdido un par de kilos esta semana en la que apenas ha podido conciliar el sueño. La familia cenaba ayer unida en Vigo y sopesaba los pros y los contras de una oferta que es difícil aceptar, pero a la que tampoco parece sensato decir que no.
La situación no puede prolongarse. El Sporting quiere una respuesta ya o activará otras alternativas. Al Celta le urge para saber si puede pujar por Pereira. Michu tiene la última palabra.