ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
El posible fichaje de Michu por el Sporting incendia Asturias. Hay tropas movilizadas en esa frontera más sentimental que física entre Oviedo y Gijón. En El Molinón pretenden enrolar al último hijo predilecto del Tartiere. En ambas trincheras existen partidarios y detractores de la operación. El negocio se dirime en el corazón del jugador. Nadie salvo él sabe si imaginárselo de rojiblanco tiene algún sentido.
Michu es de alma azul. Tal tinte no admite discusión. La elección de equipo es la primera decisión que uno toma para toda la vida. Podrá renegar después, apostatar mil veces por ira o decepción. La camiseta que se elige en la infancia será al cabo el sudario. Y Michu, además, nunca se ha mostrado tibio en su fe carbayona. Fue capitán del Oviedo apenas rebasada la mayoría de edad. Desoyó durante años los cantos de sirena que le llegaban de otros clubes como el Real Madrid, que lo quería para su cantera. Al Celta lo aceptó porque el tiempo se le iba agotando sin que su “Ovieu” resucitase. Fue cuando Ramón Martínez, rechazado cuando merengue, volvió a la carga. “Déjame a mí”, le pidió Chuti Molina. El coordinador convenció al hijo y a su omnipresente padre en una reunión que Martínez no acierta a explicar. “Es un misterio”, relata.
Pero tampoco en la distancia se ha agostado la pasión de Michu. Antonio López, que lo acababa de subir al primer equipo, le prohibió realizar declaraciones en los días previos al Celta-Sporting de marzo de 2009. “Para que no se meta en charcos”, explicó. Y le vetaron la idea de llevar la camiseta del Oviedo bajo la celeste. Pensaba exhibirla si marcaba.
La nutrida “mareona” desplazada a Balaídos se hubiera agitado. Es la misma afición que tal vez en días lo presencie como nuevo jugador del Sporting. El director deportivo ya ha hablado con el padre. Michu se refugia en las prescripciones legales: “Que primero lleguen los clubes a un acuerdo”. ¿Y si ya lo han hecho? Todo queda en sus manos.
“Amigos de él dicen que no quiere venir”, mencionan en la prensa asturiana. A próximos de A Madroa también les parece descabellado. En los foros oviedistas se preguntan: “¿Michu a la aldea?”, que es como hacen de menos a Gijón. Y en el sportinguismo se indignan y recuerdan que el centrocampista asiste a los partidos del Oviedo que puede y tiene una peña con su nombre.Existe otro sector que defiende la viabilidad y hasta idoneidad de la hipótesis.
Mutaciones más complejas se han producido en el fútbol. Cuenta la leyenda que a Míchel Salgado lo veían por Coia con la camiseta del Barça cuando era joven; Iniesta confesaba su devoción madridista recién llegado a La Masía. Y que si Eto’o le marcaba al Madrid por despecho y que si Figo se arrepentía... En sustancia, es el eterno debate de si un jugador debe sentir al equipo más allá de lo que el oficio exige. Si además de profesional, ha de ser su amante. A Michu le toca decidirlo. Su futuro se decide en ese viaje introspectivo hacia su corazón.
El acuerdo entre clubes está cerrado
Responsables del Sporting y del Celta habrían cerrado ayer mismo en Villarreal su acuerdo para el traspaso de Michu, según indican desde Gijón. Por el bando asturiano se habrían desplazado el gerente y el director deportivo del club gijonés, Alfredo García Amado y Emilio de Dios, y en la localidad castellonense se habrían reunido con el director general del Celta, Antonio Chaves. El principio de acuerdo implicaría el pago de 500.000 euros o bien 300.000 y Kike Mateo, a quien el Celta ya quiso incorporar el pasado verano y con quien los celestes estarían a su vez negociando un contrato por lo que resta de temporada y otras dos. En cuanto a Michu, se supone que su padre, José Luis Pérez, y su hermano y abogado, Hernán, ya han recibido la propuesta rojiblanca, que supondría duplicar el sueldo que actualmente tiene en Vigo y con una vigencia de cuatro años.
El Sporting, consciente de que Michu podría negarse a militar en su advesario de siempre, maneja otras alternativas para suplir a Míchel, al que acaban de vender al Birmingham. La segunda opción es Juande, centrocampista del Betis, aunque Manuel Preciado les pide que insistan por Michu hasta el final.