ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
Manolo Martínez cogió a la familia, a la mujer y sus dos gemelas hermosas, y se ha venido a Moaña en Reyes. El lanzador peregrina a O Morrazo cuando el cuerpo le duele, en busca de las manos milagrosas que lo habitan. Empezó con el Brujo Torrado y después lo heredó uno de sus discípulos, Goyo Ordás. Es quien lo trata de la rotura del tendón de Aquiles que sufrió hace meses en un partido de fútbol sala a beneficio de Unicef. "Ojalá la gente conociese la grandeza de Manolo, una excelente persona, como poca gente", aclara el chamán.
Grande en todos los sentidos, en cuerpo, alma y relato. Cuatro veces olímpico, campeón del mundo y de Europa, Manolo Martínez buscará en Londres 2012 el broche adecuado a una carrera inigualable. "Y por 3 centímetros que me perdí los Juegos de Barcelona. Pedían 18 metros de mínima y yo tenía 17.97", lamenta ya medio en broma.
Llegar a la cita londinense, en la frontera de los 38 años para entonces, le lleva a exigir a su herida pierna un último sacrificio. En Goyo confía a ciegas igual que antes en Torrado. "Por la distancia, no puedo venir tanto como quisiera. Hay que aprovechar las vacaciones". A esos dedos maestros añade el agua santa de la Ría, la orilla moañesa. "Caminar por la playa me ha venido muy bien estos días".
Martínez padece un gigantismo vital desde su primer llanto. Hace algún tiempo revelaba: "Pesé cinco kilos al nacer y con doce años, cien. No sabía que estuviese gordo. Era un hombre". El cuerpo excesivo se alimentaba seguramente de su insaciable inquietud. Concejal del PP en su León natal durante algún tiempo, escribe poemas y cuentos como estación provisional en su vagabundeo artístico. Esculpir le absorbía tanto que peligraba su rendimiento deportivo, así que se pasó a la pintura. Y de ella a la música por lo mismo.
El cine es el territorio que ahora también explora. Debutó en "Estigmas", de Adán Aliaga, y con buenas críticas. Claro que el director le exigía lo que se supone el defecto del actor novel, una interpretación plana. "La no actuación de un no actor", sentenció un crítico y a Martínez le gustó. Su próximo papel demandará una mayor actividad facial.
Daniel Calparsoro lo ha elegido para convertirse en Goliat, el compañero del Capitán Trueno en el cómic que tantas generaciones de niños españoles disfrutaron. En mayo comenzará la preparación del rodaje, que se prolongará hasta julio. Alex González será el capitán; Elsa Pataky, su novia nórdica, Ingrid; falta por conocer al actor que se encargará de Crispín. Juntos a ellos estará Goliat, el "Cascanueces", siempre dispuesto a la juerga y a la carga, amante de mujeres caballunas, de férreo puño y algodonoso corazón. La descripción se le aproxima a Martínez pero este asume sus carencias: "Conmigo harán un trabajo de preparación actoral, de introducción al arte dramático. Serán diez horas al día, durante dos meses y medio".
El Capitán y su cuadrilla buscarán el Santo Grial. Es lo que se deduce del título que ha trascendido. Si Goliat cree en él, también Martínez al estilo artúrico, como aspiración de lo perfecto. Su Grial es Londres. Goyo, el Merlín que le muestra el camino.