RAÚL RODRÍGUEZ / VIGO
El Rápido de Bouzas cayó a puestos de descenso, después de sumar ayer la novena derrota de la temporada ante un Areas que se asienta en la zona noble de la clasificación, poniendo de por medio una importante diferencia con la zona de descenso.
El encuentro estuvo marcado por el tanto de Nandi a los dos minutos de juego. El gol llegó en una jugada a balón parado, al sancionar el colegiado una falta en el vértice derecho de la portería defendida por Miguel. Nandi la ejecutó de forma magistral haciendo inútil la estirada del guardameta vigués, que solamente pudo sacar el balón de dentro de su portería.
Fue una jugada clave en el desarrollo del encuentro. Al Rápido le entraron las prisas a pesar de quedar todo el encuentro por delante. Esa precipitación hizo que se buscaran los pases en largo para llegar al área ponteareana, con lo que todo eran facilidades para la defensa de Xan.
El Areas supo jugar con la ansiedad que tenían los vigueses, y sin excesivo trabajo consiguió defenderse sin que su portero sufriera en exceso.
Las cosas no mejoraron tras el descanso. El Areas seguía jugando con mucha comodidad, dadas las prisas de los vigueses. Un Rápido que además de jugar acelerado, no conseguía tener las cosas claras en ataque.
Las prisas por llegar al área rival eran constantes, pero ayer el balón quemaba en los pies y nadie se atrevía a jugar en corto y, mucho menos, tirar a puerta.
Mediado el segundo cuarto, el Rápido se dio cuenta que jugando con velocidad por las bandas creaba mucho peligro, y prueba de ello fue el tanto anulado por fuera de juego. Los vigueses comenzaron a forzar el juego por su banda izquierda, pero se quedaron sin fuerzas y sin ideas a los pocos minutos. Era como si tras las dos primeras jugadas que no salieron bien, el equipo desistió volviendo a una forma de juego que no les había valido para nada en todos los minutos anteriores.
A medida que se acercaba el final del encuentro, el técnico del Areas, Serapio, movió el banquillo para reforzar la línea medular y la defensa para que los vigueses no crearan peligro.
La verdad es que tampoco eran necesario, ya que el balón seguía quemando y nadie se atrevía a lanzar a puerta, aunque fuera desde lejos. Al final el Aresas se llevó los puntos sin demasiado esfuerzo.