REDACCIÓN / VIGO
El Coruxo perdió ayer una buena oportunidad para subir a la segunda posición, después del tropiezo del Cerceda. Los de Josiño Abalde no fueron capaces de sacarse de encima a un Verín que se defendió de forma ordenada y que con todo merecimiento sacó un punto, que aunque de momento no le vale para nada, sirve para mantener la ilusión por la permanencia.
Las ausencias de Antúnez y Richi fueron ayer claves en un Coruxo al que le faltó imaginación y pegada. Los dos jugadores llevan más de la mitad de los goles de los de O Vao, y cuando como ayer faltan el equipo lo nota.
El Verín supo aprovechar esa circusntancia para jugar un partido muy serio y práctico. Supieron jugar con el bloqueo de un Coruxo al que no le salían las cosas.
En los primeros cuarenta y cinco minutos de juego casi no hubo oportunidades para ninguno de los dos equipos. En ese tiempo solamente se registraron dos ocasiones, una para cada equipo, lo que provocó cierta ansiedad de los vigueses, que no tuvieron la tranquilidad necesaria.
Las cosas no cambiaron demasiado en la segunda parte. El Coruxo se mantenía como agarrotado, sin ser capaz de mover el balón en el centro del campo, y sin ideas para organizar el juego ofensivo, lo que sin lugar a dudas facilitó el trabajo del Verín para mantener su portería intacta.
A veinte minutos para el final, Josiño Abalde debió sustituir a Jacobo Campos, que sufrió unas taquicardias. Rápidamente se solicitó la presencia de una ambulancia, y aunque al final del encuentro el jugador se encontraba bien, se decidió trasaladarlo a un centro médido para que le realizaran las pruebas necesarias para descartar cualquier problema.
Al final, decepción por la igualada y a pensar en el inicio de la segunda vuelta.