ANA B. GIORGINI / A CORUÑA
Noya deja atrás un año lleno de alegrías, pero también de momentos amargos, como su lesión a principios de temporada que le impidió rendir al máximo nivel. Por eso a 2010 sólo le pide “salud”, lo más importante para alguien al que sólo le falta sumar unos Juegos Olímpicos a su palmarés de oro.
–¿Cómo sienta acabar el año con un récord colectivo?
–Es algo que hicimos para pasarlo bien. Me pidieron colaborar con otros 99 nadadores para intentar hacer un récord del mundo del relevo 100x100 y yo estuve encantado de poner mi granito de arena. No era ningún objetivo, ni mucho menos, sólo una cosa divertida y, al final, nos ha salido, así que estupendo.
–Acaba un año más como líder de la clasificación mundial. ¿Le presta atención a ese tipo de distinciones?
–Lo cierto es que no me había fijado en ese ranking. Yo estoy centrado en el Campeonato del Mundo y en el Campeonato de Europa, que son mis grandes objetivos, y estoy contento porque más o menos salió una buena temporada: quedé subcampeón del mundo, campeón de Europa y campeón de España. Y ese número uno, que no es de casualidad, porque hay que ganar competiciones, quiere decir que lo estoy haciendo bien, porque suman los puntos arrastrados de otros años. Significa que en los últimos años soy el triatleta que más puntos ha conseguido del mundo y mejores resultados, pero es algo en lo que no me fijo demasiado. Cada año me marco unos objetivos, este eran el Europeo y el Mundial, y salió casi perfecto, pues me faltó subir un puesto más en el Mundial.
–Aun así, ¿le queda la sensación de que, al no haber ganado el Mundial, no se valoran sus logros como sería de recibo?
–No creo que sea sólo conmigo. Creo que en este país no se valora el trabajo de muchos deportistas. No sólo me pasa a mí. Rafa Nadal es el crack del tenis y a nada que tenga una lesión o algún problema y baje un poco el rendimiento, ya lo crucifican. Soy el primero que quiere ganar siempre, pero también valoro lo que es quedar segundo en el Campeonato del Mundo después de salir de una lesión y de tener un año un poco complicado, en el que gané el Europeo. Para mí ese subcampeonato es algo bastante positivo, más que negativo, y claro que se puede mejorar. Eso es lo que vamos a intentar el año que viene.
–¿Cómo describiría a su máximo rival, Alistair Brownlee?
–Es un talento y, sobre todo, tiene muy pocos puntos débiles. Para ganar tienes que batirlo en lo que mejor se desenvuelve, que quizá sea la carrera a pie, y no es fácil. Pero le pude en el Campeonato de Europa, nos jugamos el título en un mano a mano y gané yo. No lo veo invencible, porque invencible no hay nadie en este mundo, pero veremos cómo responde el año que viene. Yo intentaré mejorar y, desde luego, creo que va a ser una motivación para mí y para todos los triatletas trabajar mejor para subir nuestro nivel y poder ganarle. Ahora mismo él es la referencia y vamos todos a por él.
–¿Qué le pide al año nuevo?
–Sólo pido salud. Con eso se pueden hacer muchas cosas, por eso pido que no haya lesiones ni problemas y luego veremos cuál es mi nivel. Y si me merezco ganar, ganaré, y si no, pues no. Lo más importante es que estoy ilusionado con entrenar bien y con llegar lo más lejos posible. El hecho de que haya rivales muy duros es una motivación extra, si no sería aburrido.