A. ÁLVAREZ/J. BERNARDO - VIGO
El director deportivo, Miguel Torrecilla, fue fiel a la cita que él mismo había establecido. Siempre dijo que analizaría la situación del equipo tras la decimocuarta jornada, cumplido el primer tercio de competición. La comparecencia se produje con la escuadra en grave crisis y tras la reunión del consejo de administración, que sólo ha prolongado su confianza en Eusebio hasta el partido del próximo sábado en Girona. Y Torrecilla, entre líneas, igual por lo que dice como por lo que calla, refrenda el plazo.
El director deportivo se arremanga. Poco tiene que ver con su antecesor, Ramón Martínez, que rehuía el escenario público y rechazaba cualquier culpa en sus contadas comparecencias. Torrecilla habla con vehemencia, se incluye entre los responsables del desaguisado clasificatorio y busca el equilibrio entre la sinceridad y la cautela. Por lo de pronto, admite la gravedad del caso: “Estamos en una situación complicada. Nadie mira hacia el otro lado. La afrontamos y buscamos soluciones”.
En varias ocasiones se negará a ratificar a Eusebio, al que considera sujeto a las leyes inexorables del fútbol. “La palabra ultimátum nadie la ha nombrado. Por lo que percibí en el consejo de administración, esa palabra no se usa. Hay que afrontar la realidad de que cualquier profesional debe estar expuesto a una decisión de un órgano mayor que es un consejo de administración”, indica. La directiva escuchó con atención su informe, en el que expuso las cualidades del técnico pero también la deficiente marcha de la escuadra: “Todos los profesionales estamos expuestos a unos resultados”, insiste y aún más: “Todo profesional que está en un club, y me incluyo, estamos expuestos a estas situaciones que pueden llevar a decisiones drásticas de un consejo. El Cartagena (líder) no está pensando en cambiar nada. Estamos en una situación deportiva delicada”.
“No estoy pidiendo que me cambien a mí”, matiza. “Yo asumo mi responsabilidad. Si el consejo me tiene que mandar a casa, me iré con mi suegro a plantar tomates. No pasa nada. El fútbol es muy bonito cuando las cosas van bien. Cuando las cosas van mal, hay que dar un paso adelante. Para mí es fácil decirle a José Carlos (jefe de prensa) que se me ha puesto la niña enferma o que operan a mi tatarabuela. Pero estoy aquí, expuesto a todo lo que quieran preguntarme, y es lo que quiero de todos los responsables deportivos del club, que todos tenemos nuestra parte de culpa en esta situación y tenemos que sacarla. Y la vamos a sacar”.
“No quiero ratificar ni desmentir”, concluye respecto a la situación del entrenador. “Sólo quiero que asumamos qué situación tenemos en nuestras manos todos. Eusebio es una persona preparada para estar aquí diez años. Pero ni Arsene Wenger, ni Pellegrini ni Pep Guardiola están protegidos de una falta de resultados. Ni por supuesto yo ni Eusebio. Es la realidad. El fútbol es tan sencillo como ganar, perder o empatar”.
Se habla de un listado de posibles sustitutos que Torrecilla maneja: “Cómo voy a decir que he hablado con Capello, Toshack... Mi entrenador es Eusebio. No tengo que hablar de eso ahora”.
En cuanto a incorporaciones, el club está midiendo los tiempos. Busca un jugador de banda izquierda y un punta. Si quiere concretar ahora sus refuerzos, aprovechando la ficha que deja libre el lesionado Aarón, sólo podrá reforzarse con futbolistas con licencia de la Federación Española. El 1 de enero, en cambio, se abre el mercado invernal, tránsfers internacionales incluidos. Un mercado al que el dirigente llama “el mercado de los enfadados. Suelen ser jugadores que no están contentos en sus clubes, que se quieren marchar”.
También está por ver qué pieza se prioriza: “Hemos preguntado por Solari. El jugador tiene alternativas para marcharse, no sólo de España sino sobre todo de México. Hay que tener claro si se hace un jugador de esas características (delantero nato) o de características similares al lesionado, que es Aarón”.
En ambas áreas
Torrecilla admite la falta de gol, pero ni culpa exclusivamente a los arietes ni considera esta carencia el único pecado del equipo: “Es cierto que los números no son buenos. Quizás se habla demasiado de una situación que nos ha hecho no mirar otras. Se habla demasiado de la falta de gol de los nueves y no es responsabilidad solo de un jugador. Mirar demasiado a eso, y me incluyo, nos ha alejado de otras realidades”. A su juicio, hay que mejorar “en las dos áreas”.
Por último, el director deportivo fija un reto inmediato a los jugadores: “El Celta lo que tiene que hacer es ganar en Girona y que el club salga de descenso antes de las Navidades. Contablemente se puede conseguir. Hay nueve puntos antes del parón. Es el objetivo prioritario. A partir de ahí, el club tiene que intentar no volver a esa situación. Quedan muchos partidos, 28 jornadas de Liga, y primero nos tenemos que centrar en ese reto inmediato”.