A.A./J.B. - VIGO
La plantilla secunda a Eusebio, un factor que ha contribuido a que el consejo le proporcione este hálito de vida. Las muestras de adhesión no son protocolarias, la huera escenificación de estos casos. Es un cariño profundo, que se edifica sobre sus maneras entrañables y sus gustos futbolísticos. Para su desgracia, tal apoyo no le garantiza la continuidad.
La directiva, en la era Mouriño, siempre ha esgrimido el divorcio con el vestuario como una de las causas en anteriores despidos. Un argumento del que ahora carecen. Noguerol, de cuya sinceridad nadie duda, certifica ese apoyo: "No sé si el técnico se la juega en Girona, nosotros nos la jugamos. Llevo muchos años en el fútbol, he tenido muchos entrenadores y muchos cambios de entrenador, que casi nunca son la solución. Sé valorar cuando tengo un tipo de entrenador y cuando tengo otro. Si en este caso ganar ayuda para que Eusebio esté más tranquilo, mejor".
Lo afirma un suplente habitual, al que el cambio de jefe tal vez favorecería. "Jugar o no ,e preocupó más de lo que me preocupa ahora. Me preocupa cero. Me gustaría estar para ayudar, dentro del campo es donde uno más ayuda, pero la situación del equipo está muy por encima de la personal". Y añade: "A Eusebio le tengo afecto, me gusta su forma de entender el fútbol. He sido siempre respetuoso con los entrenadores y con Eusebio lo voy a ser más".
En estos años el club ha tenido entrenadores de todo pelaje, sargentos y diplomáticos, expansivos e introvertidos. También la plantilla ha ido variando en sus cuotas de solidarios y egoístas. El actual equipo es de carácter sano. Nadie le puede reprochar la falta de compromiso de anteriores grupos. Pero es también blando, demasiado sensible a la presión. En Copa, liberado de exigencia, el Celta ha brillado; en Liga, agobiado, se comprime. Los futbolistas quieren pelear por la vida de su técnico y eso puede aumentar el lastre mental. Pero Noguerol dictamina: "Nosotros nos hemos metido en esta situación, nosotros tenemos que salir. Es hora de autopresionarnos y responsabilizarnos. Si no la situación será cada vez más dramática".