J.C. / VIGO
El Celta está dando malos ejemplos a su filial, que últimamente se empeña en repetir los resultados negativos del equipo de Eusebio. De ello se aprovechó ayer el Pontevedra, que tuvo que recurrir al mediático Pedro Alfaro para gobernar su banquillo. Y el debut del ex zaguero del Sevilla resultó de lo más gratificante:_venció en uno de los encuentros de máxima rivalidad.
El día le salió redondo al conjunto granate, a pesar de que comenzó perdiendo porque los célticos se adueñaron del balón, como hacen sus mayores. A los diez minutos ya mandaban en el marcador. Pero la golosina les duró poco. Baquero aprovechó un fallo defensivo para igualar el marcador, y Aicart sorprendió a su ex compañero Sergio desde veinte metros antes del descanso.
Pudo empatar Richi en la reanudación, pero mandó a los árboles el balón cuando se lo encontró a dos metros de la portería. Ahí se acabaron las opciones del joven cuadro vigués, que se enzarzó en el juego de trincheras que le propuso el rival.
La situación empeoró para los celestes por una absurda decisión arbitral, que primero expulsó a Oriol por dos tarjetas amarillas, rectificó y minutos después acabó mandando a la ducha a Richi, que pasaba por allí.
La confusión que originó el colegiado desorientó todavía más al equipo de Abelleira, que encajó el tercer tanto en una contra y se fue a casa con un castigo excesivo. Alfaro, en cambio, celebró con victoria su primera aparición como entrenador del Pontevedra.