J.C. ALVAREZ - VIGO
Horacio Gómez compareció ayer públicamente después de que se supiese que los administradores concursales le señalasen en su propuesta de calificación –junto a Alfredo Rodríguez y al auditor– como culpable de la situación económica que llevó al Celta a entrar en proceso concursal debido a la insolvencia, la fuerte deuda y la intención de jugar con el engaño que se apunta en el referido informe. El ex presidente del Celta apareció tranquilo, acompañado por su abogado, Javier Búa. Primero leyó un pequeño comunicado en referencia a la noticia adelantada ayer por Faro de Vigo: "Poco puedo decir porque aún no tengo el informe en la prensa. He leído en la prensa que los administradores declaran culpable el proceso y nada más. Me sorprende que me proponga como culpable alguien que sólo ha tenido a lo largo de un año y medio una entrevista conmigo. Pero insisto en que no tengo el informe y que desconozco las razones que les han llevado a esa calificación". Gómez prosiguió diciendo que "cuando yo y mi equipo de colaboradores tengamos el informe podré dar explicaciones y daré mi opinión al celtismo".
Pero el ex dirigente del conjunto vigués quiso finalizar su breve introducción con una conclusión: "Sólo digo que estoy orgulloso de mi etapa en el Celta, de los logros conseguidos entre todos y sé que la verdad está conmigo. Si por mi fuera desearía que el juicio fuese mañana mismo para que se resolviese esta cuestión cuanto antes".
Ya durante la rueda de prensa y a la hora de explicar la situación en la que estaba el club cuando dejó la presidencia, Gómez dijo que "la gente sabe dónde dejé al club en 2006, la situación deportiva y económica en la que se encontraba. Un club vale lo que ingresa y el Celta durante aquellas temporadas tuvo ingresos muy importantes porque se codeó con los mejores equipos del mundo y tuvo un enorme protagonismo en una liga como la española. Dejé al Celta con una deuda equilibrada en relación a la categoría deportiva que tenía en ese momento".
Durante la rueda de prensa el ex presidente del Celta también se refirió a la gestión llevada a cabo por Carlos Mouriño desde el traspaso de poder que se produjo entre ambos en 2006. Gómez dijo que "estoy desilusionado como celtista. Uno no podía imaginarse vivir esta situación año tras año. La gente sabe dónde dejé al club en 2006, la situación deportiva y económica en la que se encontraba. A Carlos Mouriño, que formaba parte de mi consejo durante los últimos tres años, le hacía ilusión coger al Celta. Cuando tomé la decisión de apartarme de la presidencia tenía dos opciones y preferí que se lo quedase él porque tenía la confianza de que trataría de hacer un Celta grande, que las cosas irían bien en el futuro. Cedí las acciones sin pensar en el desastre que vendría a partir de ese momento. Eso es lo que estamos pagando ahora y estoy seguro de que si el equipo no hubiese bajado a Segunda no estaríamos aquí hablando de este tema porque no habrían recurrido al proceso concursal". En este sentido el ex presidente recuerda que "no hay ni un solo club en Primera División que esté en Ley Concursal. Me he llevado una gran desilusión con Mouriño porque creo que se ha equivocado en todo". En ese momento Gómez hizo un pequeño repaso a las primeras decisiones que tomó Mouriño con muchos de sus antiguos colaboradores porque "precindió de un importante patrimonio que tenía el club, una serie de personas que nos llevaron por Europa durante muchos años seguidos". Gómez contrastó aquella etapa con la actual: "Ahora mismo no hay jugadores que tengan un valor importante y leo que muchos jugadores no quieren venir al Celta. Eso expone la situación en la que se encuentra el equipo ahora mismo".
Por último, cuestionado sobre la posibilidad algún día de regresar o de colaborar con algún grupo al que le interesase estar en el Celta, el ex dirigente del club vigués dijo que "uno nunca puede descartar nada, pero tengo claro que el Celta no puede desaparecer. En Vigo sé que hay gente dispuesta a ayudar para reconducir la situación del equipo y si tengo que hacer algo, si debo hablar con los accionistas, pues lo haré. Vigo no se merece tener al equipo en esta situación.