REDACCIÓN - VIGO
La junta general de accionistas del 5 de diciembre de 2007 fue el momento en el que Carlos Mouriño y Horacio Gómez enfrentaron públicamente sus diferentes puntos de vista sobre la situación económica del club. Hasta ese momento la situación entre ambos se había ido enrareciendo, pero Gómez y Mouriño se habían limitado a simples amagos a la hora de referirse al otro.
El traspaso de poderes entre ambos fue idílico.Durante los primeros meses de 2006 ambos negociaron, con la intermediación de Alfredo Rodríguez, la venta del Celta. Los responsables de las empresas de Mouriño estuvieron en el club estudiando las cuentas y dieron su aprobación a la compra del club que se oficializó en mayo de 2006. El cambio fue sereno. Mouriño y Gómez posaron juntos, sonrieron y el de Tomiño lloró en su despedida y dejó una frase dedicada al nuevo presidente: "Engrandecerá nuestro club". Mouriño estuvo agradecido con Gómez y, en apariencia, quedaron tan amigos. Los meses siguientes comenzaron a marcar la diferencia entre lo que había sido la gestión de uno y otro. Primero porque Mouriño liquidó la estructura de su antecesor y prescindió de sus principales colaboradores al tiempo que la situación deportiva del club caía en picado y empezaron a sucederse las destituciones. Cuando a final de la temporada 2006-07 el equipo cae a Segunda División el protagonismo en la vida del equipo comienza a recaer en la parte económica. A Mouriño ya no le salen las cuentas, comienza a encontrarse situaciones que desde el club consideran "extrañas" lo que unido a la caída de ingresos pone al Celta en una situación terrible. No se producen enfrentamientos directos, pero Mouriño comienza a dejar caer alguna crítica a la gestión de Gómez que se van intensificando a lo largo de ese año, sobre todo cuando el consejo comienza a exponer las medidas que habrá que tomar en la siguiente junta de accionistas para paliar la situación económica que padece el club. Y todo salta por los aires el 5 de diciembre en el Centro Social de Caixanova. Allí se habló de cuestiones como las actas de Hacienda o la activación de jugadores que cobraron gran protagonismo con el informe concursal de los administradores. Gómez explicó que Mouriño "conocía el riesgo que corría el equipo en caso de descender de categoría por la merma de ingresos que se produce". Mouriño no se anduvo por las ramas y recurrió a un símil sobre una manzana "que parece muy limpia, pero que luego está llena de gusanos, podrida". Horacio y Mouriño nunca estuvieron de acuerdo sobre la existencia o no de esos gusanos. Los administradores dicen ahora que existían y que Gómez ayudó a que engordasen.