M.G. - VIGO
Begoña Fernández es el máximo exponente del balonmano femenino gallego. Juega en la máxima categoría, la División de Honor femenina, y es una fija en la lista nacional para disputar Mundiales y Europeos. Ahora sigue sus pasos otra viguesa, Patricia Molares, cuya primera convocatoria nacional le ha llegado en la categoría juvenil.
Del 2 al 22 de noviembre, la portera del Bm. Porriño ha disputado el Torneo Mediterráneo de la categoría juvenil en Italia. Su primera experiencia internacional no ha podido ser más que positiva. "La competición fue con partidos bastante más flojos y los cuatro últimos más fuertes. Al final acabamos segundos y perdimos la final ante Croacia por nueve goles", explica la jugadora.
Tras iniciarse en el balonmano hace nueve años en su colegio, el Alborada, jugó en el Carballal hasta que en el Bm. Porriño se fijaron en su potencial. "Empecé en el colegio, me dieron la opción de jugar al balonmano para hacer algo de deporte. Me gustó y seguí hasta que me llamaron del Porriño, que es un equipo de mayor nivel. Me fui para allí hace cuatro años". Molanes reconoce, tímidamente, que ya ha sido tentada por otros clubes. "Algo hubo, pero de momento no me quiero marchar. Creo que aún tengo tiempo para seguir formándome antes de marcharme a otro equipo fuera", dice consciente de que "después de ir a la selección creo que voy a tener muchas más salidas".
La llamada del seleccionador nacional no la cogió por sorpresa a esta portera, que ya acumula medallas con el combinado autonómico. "En el último campeonato de España que hicimos por equipos, donde llegamos a la final, el seleccionador me dijo que le había gustado cómo jugaba y que seguramente me llamaría".
La viguesa, que era la única gallega en esta cita internacional, confiesa que está deseando repetir la experiencia. "Ahora tengo que esperar al próximo campeonato de España de selecciones, que será en enero en Zaragoza, y allí dijeron que nos iban a ver para hacer otra selección para el Mundial, que será en la República Dominicana", explica emocionada.
Sus opciones parecen claras, aunque no pierde de vista a la competencia. "La otra portera que vino a Italia también es bastante buena, pero debutábamos las dos. Tampoco sé la competencia que hay con las porteras que fueron la otra vez, pero tengo confianza porque no lo hice mal. El seleccionador me ha dicho que voy por buen camino y que siga trabajando así".
Con un futuro tan alentador por delante Molanes sigue trabajando, en un día a día ajetreado que le obliga a compaginar sus estudios de 4º de la E.S.O. con los entrenamientos diarios en Porriño y con la competición, en la que a veces debe disputar partidos con el equipo juvenil y con el de Segunda Nacional en una misma jornada. "A veces es un poco cansado, pero como me gusta, se hace llevadero".
No se imagina su futuro alejada del deporte y aunque aún no lo ha decidido, planea estudiar alguna carrera relacionada con su gran pasión. "Puede que haga INEF o algo así", sueña.