REDACCIÓN - O MORRAZO
El Rápido Bahía y el Gran Peña llegaron al encuentro de ayer completamente igualados en la clasificación, una igualdad que sobre el campo fue poco menos que un espejismo. El conjunto vigués no tuvo piedad de los de Aldán, que prácticamente regalaron el encuentro en una primera parte nesfasta. Como prueba basta el hecho de que el Gran Peña marcó sus cuatro goles en apenas doce minutos, dejando a los jugadores de Miguel Freijeiro sin opciones de réplica.
La debacle del Bahía se explica en buena parte a partir del fallo de sus principales virtudes: el orden, la concentración y una defensa muy segura. Ayer fallaron esos pilares y volvieron los fantasmas de los encuentros ante el Porriño y el Choco. El Gran Peña dominó el partido y su primer gol llegó en el minuto 28 de encuentro, después de una jugada personal de Richi. Fue un golpe duro para los locales, que no tuvieron casi tiempo para encajarlo porque cinco minutos después llegó el 0-2. Esta vez fue Eloy el que marcó después de rematar de cabeza un saque de esquina. Y el 0-3 vino en el minuto 37, tras un tiro cruzado de Moya y que sirvió para batir a Martín. El Gran Peña cerró su cuenta goleadora en el minuto 40, con un tanto de Félix.
En estas circunstancias, lo mejor que le podía pasar al Bahía era que el árbitro pitase el final de la primera parte para retirarse a los vestuarios antes de encajar un nuevo gol. Sin embargo, el descanso llegó con una nueva mala noticia para los de Aldán: la lesión de Miguel Freijeiro, su delantero más decisivo, que tuvo que retirarse con una sobrecarga.
El Bahía saltó al terreno de juego con otra cara y con otra actitud, pero era ya demasiado tarde para intentar enderezar el rumbo. A pesar de las oportunidades, los de Freijeiro no pudieron recortar distancias.