LOIS DOCAMPO - A ESTRADA
El Estradense volvió a evidenciar ayer sus problemas para sacar adelante sus encuentros en A Baiuca ante rivales de la parte baja de la clasificación en un encuentro en el que tuvieron que dar por bueno el empate logrado en el tramo final. Los rojillos se encontraron con un Ribadumia que defendió con uñas y dientes el tanto logrado en el minuto 5 y que a punto estuvo de ver recompensada su defensa numantina con un resultado mejor.
El encuentro estuvo condicionado por el tanto de Fran en el minuto cinco. El interior del Ribadumia logró abrir el marcador con un córner directo que se coló por el segundo palo con la colaboración del guardameta Toledo. El gol llegó en un inicio fulgurante del Estradense que no cesó a pesar del golpe visitante. Los rojillos se encontraron con un rival que apostó por colocar dos líneas de cuatro y cinco jugadores muy juntas, dejando claras sus intenciones de aguantar el resultado. La falta de espacios no fue un obstáculo para los de Oreiro, que encontraron un carril en la banda izquierda y que llegaron con mucho peligro durante los primeros veinte minutos. En este periodo comenzó a surgir la figura de uno de los nombres propios del partido, el delantero Julián, que dejó patente su mala racha de cara al gol fallando las tres mejores ocasiones de su equipo. Poco a poco, el empuje de los locales fue perdiendo la batalla con el orden del Ribadumia y las ocasiones dejaron paso a una falta de ideas preocupante.
Tras la reanudación, el choque siguió el mismo guión, con un Estradense atenazado por los nervios y la precipitación y un Ribadumia que ya había abandonado la opción de ampliar su cuenta. A pesar de encerrar a los visitantes en su área, los estradenses fueron incapaces de crear peligro claro y sus ocasiones se limitaron a un par de acciones aisladas que de nuevo se encontraron con el desacierto de Julián.
El ariete terminaría sin embargo con su racha de once partidos sin marcar en el minuto 89, en un centro de Nando que Juanjo, muy acertado hasta ese momento, no consigue atajar y que el delantero empuja a placer sobre la línea de gol.