J.B. - VIGO
David Catalá, hombre de peso en el vestuario celeste, se muestra partidario de afrontar la realidad en toda su crudeza y reconoce que el equipo no puede aspirar a otra cosa que a conservar la categoría. "Tenemos que ser realistas y pensar que nuestro primer objetivo es la permanencia", admite del defensa central, que propone: "Hemos de mirar el presente e ir poco a poco. Sería una equivocación pensar en metas más altas porque con el nivel que estamos demostrando ahora mismo no podemos pedir otra cosa. Ésta tiene que ser nuestra única mentalidad".
El zaguero barcelonés rehuye sin embargo el derrotismo. "No es momento de lamentarse, sino de ser más equipo que nunca. Fue un golpe duro [la derrota ante el Villarreal B] pero es el momento de levantarse y de animar a la gente. Tenemos que ser más que nunca un equipo y estar todos unidos", subraya.
Catalá confiesa que el Celta no estuvo el sábado a la altura de las circunstancias en un encuentro clave para abandonar la zona peligro. "La primera parte no fue del todo mal. Tuvimos 15 minutos malos pero tuvimos ocasiones para abrir el marcador y el control del partido. Pero el gol de ellos nos mató. Nos volvimos locos quisimos empatar rápido nos desorganizamos y dimos una imagen horrible", observa. Y precisa: "La segunda parte fue un desastre y yo el primero, que hasta quise ir a marcar el gol. Supieron cómo jugarnos y nos pillaron en muchas contras. Pero fue el primer gol el que nos mató".
El defensa central celeste, prefiere, tras la debacle, centrarse en el futuro inmediato. "Sólo pensamos y lo hemos hablado en el vestuario en el partido del Cádiz. Sólo podemos pensar en conseguir los tres puntos en el Ramón de Carranza", remacha.