REDACCIÓN - VIGO
El Club Vigo sumó en Castellón su segunda derrota consecutiva y ha cedido el liderato de la Superliga 2. Pero lo más preocupante es que sus rivales más directos le pisan los talones y el conjunto vigués debe afrontar dos desplazamientos consecutivos a Cartagena y Málaga antes de recibir en Vigo al Almoradí.
El primer set fue muy irregular ya que los vigueses nada más comenzar se fueron en el marcador por 0-6. Los vigueses arrollaban y los levantinos sufrían en sus carnes lo que podía ser una derrota clara. Todo fue un espejismo ya que los locales comenzaron a recuperarse mientras que los visitantes tiraban la toalla. Las caras de derrota empezaban aparecer en las filas viguesas y los brazos bajos hacían que se empatase el set. Pero fue al final del mismo cuando los vigueses volvieron a tomar distancias peligrosas ya que se pusieron con un claro 22-24 para poder cerrar este primer set. En ese momento comenzó a fallar la concentración. Los errores visitantes dieron al traste con el resultado y fueron los locales, sin hacer nada del otro mundo, los que resolvieron la grave situación por la que atravesaban para empezar a marcar la diferencia en el marcador.
El segundo set arrancó con empates sucesivos y mucha igualdad. Los vigueses no resolvían en los momentos de dificultad y nadie tomaba las riendas de un equipo que se estaba dejando ganar. La falta de actitud de los vigueses fue realmente preocupante en este lance del encuentro.
El tercer y último set fue el de la impotencia, ya que mientras los locales se veían ganadores, los visitantes ya se sentían derrotados en un encuentro que, después de perder el primer set, dejaron de luchar.
Habrá que seguir sufriendo para que tanto el técnico, Flavio Calafell, como los jugadores no decaigan en una actitud derrotista y puedan sobreponerse a una situación que ya vivieron en otras temporadas y siempre fueron capaces de sacar adelante. Ahora que lo luchen igual.